El caso es que el bulto que supone llevar la cámara en los bolsillos de la chaqueta termina siendo un incordio cuando sales con la idea de hacer kilómetros a la mayor brevedad. O lo que es lo mismo, parar lo mínimo. Y es que cada minuto que faltas en casa se suma en el debe de la cuenta de resultados familiar, con lo que intento arañar tiempo en las paradas.
En estas me encuentro el domingo, con una Semana Santa llena de propósitos bicicleteros, pero vacía en cuanto a hechos concretos. Hasta el viernes sólo había juntado 180 kms en dos salidas por la Casa de Campo, así que estaba ante la última oportunidad de redimir mi espíritu con una salida larguita.
Por la meteo no iba a tener problema, el sol lucía y la temperatura prometía llegar a valores bastante aceptables. Salgo de casa sobre las 10:30, no hay nada como tomárselo con tranquilidad y esquivar los madrugones. Bajo a la Casa de Campo y enlazo con el carril bici que me lleva hasta Soto del Real. Son 55 kms con apenas 600 metros de desnivel acumulado positivo donde voy con calma por si la improvisación me hace cometer algún exceso. Entre Tres Cantos y Colmenar suena el móvil. Es Jose (Feria) y, sin bajarme de la bici, echamos unas risas y promovemos alguna super ruta pre-Soplao. El hecho de oir la voz de esta máquina de las dos ruedas me insufla fuerzas para continuar esforzándome.
Llego a Soto tras poco más de dos horas y con ganas de seguir hacia delante. Las cumbres de esta zona de la Sierra parecen llamarme y, sin pensarlo dos veces, continúo hacia las pistas que suben por la ladera de la montaña y que unen Soto del Real con Miraflores de la Sierra. Tras algunas divagaciones y errores de cálculo llego a Miraflores y en el desvío de la Fuente del Cura, elijo la opción de subir el Puerto de la Morcuera por carretera.
Las primeras rampas son suaves. Voy animado y con la pedalada bastante ágil, aunque el desconocimiento de este puerto por carretera me hace ser precavido. Subiendo por pista es un puerto de 9 kms y unos tres cuartos de hora, por carretera, debería luchar contra su asfalto para saberlo. Tras los dos primeros kms las rampas se endurecen y se ponen al 13%, lo cual me hace ir pensando en subir un piñón para evitar el atrancamiento. Los kms pasan despacio, la carretera con buen firme solo es transitada por algún coche despistado. La subida se me hace dura, es el primer puerto que subo este año y la falta de costumbre a las rampas continuadas se nota. Voy por el km 5, paso el 6, ufff, busco el desvío por donde salimos cuando trepas este coloso por pista y que está a 2 kms del final. Pero no hay forma. Paciencia, llegará. Ni una mísera referencia de alguna rueda donde fijarme si subo despacio o muy despacio, snif. Poco a poco voy avanzando, llego al mencionado desvío y poco después corono el puerto de la Morcuera y sus casi 1800 metros.
La recompensa vale por el sufrimiento pasado. 9 kms al 7% de media con un acumulado positivo de 600 metros en 48 minutos es bastante mejorable, pero es lo que hay. Es el momento de disfrutar de las vistas, de sacar la cámara de fotos, pero, no la he traído, así que toca barrita y ponerse el chubasquero para lo que va a ser seguro una fría bajada. Y hay que ver lo que se tarda en descender lo que tanto ha costado subir. Un suspiro.
Tras terminar el puerto y enlazar por las pistas que van a media ladera hasta Soto del Real, comienzo los últimos 55 kms de hoy. Pero antes cojo provisiones en una gasolinera y me bebo una Coca Cola que me de fuerzas junto con el último plátano del día.
La vuelta se me hace menos dura que otras veces donde voy con las cervicales deshechas. Hoy no me duelen tanto y eso me da ánimo para pedalear más rápido. Estos kms finales son poco exigentes y solo la acumulación de horas en las piernas te restan ir más deprisa.
Entrando en la Casa de Campo por la pasarela ciclista que pasa por encima de la carretera de Castilla solo restan 10 kms para el final. Esto y un par de rampitas cortas al 15% donde no se me ocurre otra cosa que hacer el afilador con un carretero que se estaba machacando a series en estas cuestas. El corazón en la boca.
A las 17:30 paré la bici en la puerta de casa tras 154 kms, 1900 metros de desnivel acumulado, 6h45 minutos de ruta y unas pírricas pulsaciones medias de 133. Creo que voy teniendo el cuerpo preparado para estos castigos. Ahora es el momento de meter más desnivel acumulado en las rutas y hacer trabajar al corazón a más revoluciones. En el horizonte ya se vislumbra ese Soplao.
Pero sobre todo, es el momento de no caer en las malas costumbres y volver a meter en algún bolsillo de la chaqueta la cámara de fotos.