τὸ νικᾶν αὐτὸν αὑτὸν πασῶν νικῶν πρώτη τε καὶ ἀρίστη
"La victoria de uno sobre sí mismo es la primera y la mejor de todas las victorias"
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domingo, 18 de octubre de 2009

Maratón “Sierra Norte” '09. Con 'K' de Karacol.

Perfil de la ruta.

Llegó el día 'K'. Toque de diana a las 6:00 am, desayuno, carretera y manta. Dirección La Cabrera. Música cañera a buen volumen para despertarme y motivar las neuronas. En el trayecto, me voy encontrando con un buen número de coches con las bicis en el techo, en los portones traseros, o dentro del vehículo. La caravana de sufridores me crea un estado de emoción indescriptible. Señal inequívoca de que estas historias cada vez me gustan más.

Edu con todo a punto.

El grupo echaba humo antes de empezar...

Aparco el coche. Un frío de narices. El termómetro alcanzaba a duras penas los 5ºC. Recogida de dorsal, del maillot conmemorativo de esta IX edición de la Maratón “Sierra Norte” que organiza el Club Karacol, y de algunos regalos. Me empiezo a encontrar con la gente. Primero veo a Edu, luego llega al polideportivo Bruna y su hermano, más tarde Víctor, Toni y… Juanma. Este se presenta vestido de calle por un inoportuno resfriado que le tiene secuestrado desde que llegó de Cazorla hace una semana. Qué mala suerte. Ya cerca de la línea de salida puedo saludar a Jimmy y Nacho, los valientes villalveros que afrontan este reto por primera vez. Les deseo suerte y me voy al lío.

Con Edu 5 minutos antes de la salida.

Salimos cerca de las 9:00 am más de 630 corredores. Los primeros metros los hago junto a Toni, del club Mammoth. Comenzamos a rodar y voy charlando con él de las últimas carreras. Esto nos despista y nos retrasa bastante en el pelotón. Cuando nos damos cuenta, apretamos los dientes e intentamos adelantarnos todo lo posible. Veo también a Bruna que va cegado superando posiciones.

Enfilando la salida de La Cabrera.

La salida del pueblo la hacemos con bastante callejeo por cuestas, lo que permite adelantar más facilmente a la gente. Pero una vez que salimos al campo e iniciamos los senderos y algunas trialerillas estrechas surgen los primeros parones. Este es el eterno cantar. Por aproximación, y por la hilera de bikers que veo delante de mí en los lugares más despejados, llevaré unas 100 ó 120 bicis delante de mí. Mi único pensamiento es tirar hacia delante e intentar gestionar las fuerzas para acabar los 80 kms por debajo de las 5 horas, ese era el objetivo.

Otro que tenía prisa.

Las zonas por donde transcurre la ruta son espectaculares, y las muelas graníticas por donde pisan nuestras ruedas son templos de la erosión y el poder de la naturaleza. Por ello intento levantar la mirada de vez en cuando para disfrutar de las vistas y los paisajes. Aunque, a veces, la polvareda que levantaban los de delante me cegaban la vista de forma notable y me cortaba la respiración. Abandonada La Cabrera tomamos dirección Cabanillas de la Sierra.

'Sandokán' Víctor.

Ya en el km.20, mi zona del pelotón iba muy estirada y rodábamos alegres, dándole al plato siempre que el terreno lo permitía. Al adelantar a un grupo, oigo una voz femenina:”Maratón Sierra Morena, ¿estuviste?”. Me freno y entablo conversación con la chica, que resultó ser cordobesa, de los Pedroches concretamente. Terminó aquella prueba en poco más de 6 horas, una valiente.

Saliendo de Navalafuente (o, era Valdemanco!) llega el primer avituallamiento, donde aprovecho para hacer pipi y tomarme una barrita. Y a la burra otra vez. Iniciamos la divertidísima zona de aproximación a Miraflores de la Sierra con bastantes kms de sendero y unas bajadas en trialeras deliciosas. Llevo dos o tres bicis por delante, a bastante distancia pero sin perderles en el punto de mira. Voy extrañado de que a estas alturas me encuentre tan solo. Llevaba 1h30 pedaleando y 30 kms recorridos. La media no era mala, así que había que seguir igual.


La subida hacia la carretera de Bustarviejo la hago a buen ritmo junto a otros tres o cuatro bikers, e intento mantenerme con ellos porque es ahora donde creo que hay que empezar a ahorrar fuerzas. En el robledal de Canencia, lo mismo, buen ritmo pero sin desgastarme porque no quería llegar a los últimos kilómetros sin aliento. Estos tramos son espectaculares, con el bosque en un color ocre llenando el suelo de hojas que chascan a nuestro paso.

En el segundo avituallamiento, lo mismo, un baño, una barrita y llenar el bidón. En dos minutos estaba fuera. Y justo cuando estaba saliendo llega Toni (este chico y yo tenemos vidas entrelazadas. Siempre cerca, nunca juntos). Todos los tramos del Medio Celemín y la espectacular bajada hasta el tercer avituallamiento las hago con la referencia de dos biker por delante a los que voy limando distancia. Por detrás, el desierto.


Al tercer avituallamiento (pk.55) llego solo y con las sensaciones muy positivas. Me lo estaba pasando genial, aunque todavía quedaban casi 30 kms y había que dosificarse. Salgo del avituallamiento con un Boulder Biker, creo que era Alfredo, y al poco se nos unen otros dos. Uno nos adelanta y se marcha poco a poco, y otro se queda detrás de nosotros. Las piernas ya se van gastando y se pedalea con menos alegría que kms atrás, así que es hora de algo de gel. Poco a poco vamos cogiendo a un grupo que iba por delante, pero no terminábamos de engancharnos.


En el km 67, en el pueblo de Lozoyuela, estaba el último avituallamiento, solo líquido. Pido un plátano pero no tienen, así que solo queda continuar. Quedaban trece kms para llegar a meta, casi todo por senderos y, ya al final, unas secuencias de rampas bastante duras con tierra suelta que a mí me hacen descabalgar.

Los últimos 5 kms se hacen largos, sobre todo porque vas viendo el Pico de la Miel desde bastante kms atrás y no terminas de entrar en La Cabrera. Las fuerzas ya van muy justas y mis predecesores han terminado por escaparse. Siempre les tuve a unos metros pero nunca pude cogerles.

Cruzo el túnel que pasa por debajo de la autovía y veo la posición de meta con una mesa y dos chicas tomando los tiempos y los dorsales (¿Porqué no se llegará al arco del polideportivo como Dios manda?). Son las 13:30. Veo a mi mujer y a mi hijo en la llegada y, mientras les doy las gracias por estar ahí apoyando, las chicas de la organización me cantan el tiempo (4h33') y la posición (44º). No está mal, teniendo en cuenta que el ganador paró el crono en 3h55' y que he entrado a solo doce minutos del 10º de la clasificación... No está mal. Más que satisfecho.

Ñam, ñam...

Bruna y su hermano dándose un festín.

La gente iba llegando al polideportivo.

Cara de satisfacción general.

La foto de familia.

Me voy al polideportivo con la familia a disfrutar de la fiesta post carrera y a esperar a los compañeros de fatigas que fueron llegando poco a poco. Al que primero vi fue a Bruna que estaba muy contento con su tiempo, Edu sigue con la suerte esquiva y no se escapa de los reventones (hay que ver como estaba el flanco de su Larsen trasera, casi transparente), y otros (Jimmy y Nacho) terminaron con una gran sonrisa en la cara después de finalizar de forma brillante su primera maratón. Y 'Sandokán' Víctor, como siempre, gozando del recorrido como sólo es capaz de hacerlo él.

Enhorabuena a todos!



Track de la ruta por cortesía de Jerobike

domingo, 21 de octubre de 2007

VII Maratón Karacol Sierra Norte

Por Juanma.

RING-RING-RING-RING-RING El implacable despertador me despierta de un placentero sueño. Las 6.20 del domingo 21 de Octubre. El día de la Maratón. Sueño, muuucho sueño y nervios... Me pregunto a dónde vamos a esas horas. ¿Estamos locos????? (Sí, lo estamos, doy fe.)
Desayuno, me visto y salgo de casa montado en la bici dirección al garaje. Todavía es noche cerrada. Cargo la bici y tomo M40 dirección carretera de Burgos. Por la M40 ya adelanto a unos 3 coches con bicis que seguro que iban al mismo sitio. El número de coches con bicis va aumentado cuando entro en la carretera de Burgos...

Llegamos a La Cabrera, cerca del polideportivo y aparcamos los coches. (sigue siendo noche cerrada y estamos a unos 4 grados.) Entre el sueño, el frío y los nervios, no puedo parar, estoy emocionado. Mientras Pablo y yo nos acercamos a recoger los dorsales, Jesús se echa una cabezadita en el coche. Sacamos las bicis y esperamos que lleguen el resto de la representación de la “Pandilla Basurilla” en la maratón: Antonio y Victor (Mole y Calviniano).

Ponemos los dorsales en las máquinas y empezamos a estirar... Fotos de rigor y vuelta a estirar. Sobre las 8:40h nos dirigimos a la salida. Maaaaaaadre mía que de gente. Vemos dorsales 475 y 510. Pensábamos que éramos sólo 400, pero al final ha habido muchos más... 8:50h Salida neutralizada desde el polideportivo de La cabrera, tomamos dirección sur durante unos 7 minutos hasta llegar al lugar de la salida oficial. Vaya pelotón de locos por el mtb se ha formado!!!!

Se da la salida, vemos que los primeros van como locos. ¡Qué todavía quedan 85 km!!!! Los 5 estamos situados pasada la mitad del pelotón (calculo que tendríamos delante unos 250 mínimo) Empezamos la maratón... Vamos por pista dirección Navalafuente no hay mucha complicación (algún tramo un poco más estrecho) y ya vemos los primeros pinchazos y vamos adelantando unidades que han empezado demasiado fuertes. Pasamos Navalafuente y nos dirigimos a Miraflores. Bajamos por un trialera con muchas piedra y Jesús, Antonio y yo empezamos a adelantar a gente con dobles que bajaban andando... (Maestro Peguero, cuanta razón tienes que con el verdadero mountain se coge técnica...) Una vez pasadas las zonas técnicas, empezamos la subida hacia el primer avituallamiento (sólido y líquido). Llegamos Jesús, Antonio y yo y esperamos a Pablo y Victor. Paramos unos minutillos, fotos y continuamos. Estamos en el kilómetro 27.

Salimos dirección Puerto de Canencia por una zona muy chula y con una cuantas rampas bastante duras. Llegamos a la carretera que une Bustarviejo con Miraflores, la cruzamos y entramos en una zona de pinos con un sendero rápido que va entre ellos. Divertido a más no poder. Pasamos a unos por la derecha en plan locos y seguimos... Al cabo de un par de minutos, Antonio pincha y dice que continuáramos Jesús y yo. Seguimos por pista de nuevo y llegamos al segundo avituallamiento, esta vez sólo líquido. Jesús y yo paramos escasamente 1 minuto y continuamos (este chico me va a destrozar....) Ahora nos enfrentamos al puerto del Medio Celemín. Durillo aunque por el nombre parece que no lo será. Ya llevamos unos 43 km y más deprisa de lo esperado.

La subida es tendida y vamos adelantando a unos cuantos más que ya se les veía un poco justos... (alguno con alguna pedazo bici que ya la quería para mi....) Coronamos el Medio Celemín y en la bajada adelantamos a otros. (Si es que vamos como locos...) Poco después llegamos al tercer avituallamiento (sólido y líquido). Estamos en el kilómetro 50. Paramos unos 3 minutos, engullimos dátiles, fruta y bebemos algo de bebida isotónica y pa delante... En este punto se puede elegir entre hacer la maratón completa o recortar y hacer 60 km.

Como no podía ser de otra forma, continuamos para los 85km. Delante de nosotros se presenta una cuesta con rampas del 17% y 18% de más de un kilómetro. Aquí seguimos adelantando a gente que ya va un poco más justa... (y todavía nos quedan 35 kilómetros....!!)

Después de coronar, nos dirigimos al pueblo de El Cuadrón, lo atravesamos y otra vez más cuestas (para arriba claro,...) Estamos en el km 57k A mi se me empiezan a subir los cuadriceps (me acordé mucho de ti Miguel...) y le dije a Jesús que tirará que iría más despacio para relajarlos... En la bajada al 4 avituallamiento le pillo (o mejor, deja que le pille) y reponemos líquidos. Estamos en Buitrago. Quedan unos 20 kilómetros de traca...

Empezamos a subir por un sendero que tela... llevamos 65km y las piernas pesan, pero se logra subir, desde ahí más subidas y senderos, alguna trialera y llegamos a Siete Iglesias. Ya Jesús me había dejado (y aunque le veía en las subidas, ya no logré pillarle). Último avituallamiento sólido y líquido y después de una mini parada de 1 minuto empiezo de nuevo para ver si le doy caza... Paso a unos cuantos y nos queda como final de fiesta unos rampones de narices. Primero uno con tierra un poco suelta, lo acabas, llaneas y luego otros dos encadenados en los que la tierra suelta sobre la piedra y la pendiente, hace que tengas que pegar la barbilla al manillar y hacer fuerza para que no derrape la bici... (Otro consejo más del maestro...) En las primeras rampas me pasan unos tres, pero luego les doy caza y les paso de nuevo (ya recuperado de los tirones) los últimos 2 kilómetros son por senderos en los que voy como un lo, pido paso y adelanto a unos 2 (quiero pillar a Jesús...).

Justo antes de cruzar la carretera de Burgos por debajo, está la meta allí me está esperando Jesús... Me apuntan el dorsal y me dan la posición: el 80 de 500 y pico... Ole, ole, ole... Jesús quedó el 68... Ole por Jesús el maquinón.

En la llegada, teníamos preparados stands de los patrocinadores con bebidas para reponer y la organización estaba haciendo pasta (si, pasta fresca de bouitioni!!!). Después de un rato largo llega Antonio y nos comenta su odiesa: había pinchado 3 veces y le habían tenido que dejar incluso cámaras... A los 10 minutos llega Pablo y nos comenta que se perdió en la parte final (creo que no fue el único) y tardó media hora... A los 15 minutos llega Victor (que tambíen pinchó una vez)... Comentamos las jugadas y de no haber sido por las averías y por la pérdida podíamos haber llegado en grupo... Ole, ole y ole por Pablo, Antonio, Victor que junto con nosotros y entre todos hemos recuperado el honor de volver a llamarnos la “Pandilla Quedadas” en vez de la “Pandilla Basurilla”.

Me lo pasé genial, me gustó mucho el ambiente y repetiré seguro... Al final en mi cuenta tenía estos datos:

Kilómetros: 85.100
Tiempo de pedaleo: 5 horas 10 minutos
Tiempo total (con paradas): 5 horas 35 minutos.
Velocidad Media: 16,20 km/h
Hora de salida 9.00h
Hora de llegada 14:35h
Satisfacción por acabar: No puede medirse con ningún cuenta...

Lo siento por la parrafada, pero tenía y quería compartirlo con todos vosotros, que seguro que me entendéis...


Por Calviniano

A las 6:30 de la mañana estoy metiendo la bici en el coche. Los que vuelven de fiesta me miran alucinados, no sé quien está más colgado, si ellos o yo. Tengo que poner música bien fuerte en el coche para despertarme.

A las 8 ya estoy en La Cabrera. Mogollón de coches con bicicletas por la carretera. Me acerco al polideportivo (Julián Berrendero se llama, muy propio) y veo a Jesús que va a por el dorsal. Ya se nota un gran ambiente en la zona, parece que todo va a estar bien organizado y me da por pensar en el madrugón que se ha tenido que pegar la gente de la organización (Graciasssssssssssssssssss).

Hace un frio que pela. Por fin nos juntamos los de la Pandilla Quedadas y a las 9 más o menos se da la salida neutralizada. Bajando por las calles de La Cabrera parecemos un gran enjambre de moscardones por el sonido que provocamos. Después de un par de kilómetros se da la salida de verdad. Hay gente que sale a toda pastilla y yo me quedo cortado de la grupeta. Hay muchísima gente y en zonas estrechas nos toca parar.

Vamos rodando más o menos rápido, en zonas de pista ancha es donde se puede adelantar y poner plato grande. Pasamos zonas de bajada más técnica (por fortuna voy solo y no me toca bajarme) y zonas de subida complicadilla donde se vuelve a agrupar la gente, ya que los hay que se les da mal y hay que subir andando. Al cabo de unos 25 kms. Llegamos al primer avituallamiento y vuelvo a ver a los de la pandilla, pero hace ya un ratillo que llegaron y deciden salir. Yo me quedo comiendo un poco, les digo que luego les pillo (ni de coña!!, ya no les volvería a ver, bueno a Antonio y a Pablo sí).

El tramo siguiente al avituallamiento es un sendero de bajada con mucha hojarasca y al lado del río, realmente precioso. Voy con un tipo pegado atrás y en un momento determinado en que no veo señales le pregunto si vamos bien y el tío me dice que no sabe, que me está siguiendo y nos reímos un rato. Por fin volvemos a ver señales y eso nos tranquiliza. Empezamos un tramo largo de subida alternada con zonas de llaneo en el bosque hasta que llegamos a la Fuente del Collado, en la carretera que une Bustarviejo con Miraflores. A partir de aquí empieza un sendero brutal por lo divertido, parece un circuito de motocross entre pinos. Aquí fue donde más disfruté del maratón.

Bajamos hacia Valdemanco y me encuentro con Pablo, no sé si se había perdido pero era fácil porque después pasamos un rato de desconcierto, no se veía ninguna señal, hasta que al fin volvemos a ver gente. En ese camino nos encontramos con Antonio que había pinchado. Pablo sigue el camino y yo decido parar a ver si puedo echar una mano. Antonio estaba jodido porque llevaba un ritmo muy bueno y el pinchazo se lo ha roto. Comenta que ya no parará en los avituallamientos para alcanzar a Juanma y a Jesús (glubs!!).

Cuando el pinchazo está reparado me doy cuenta de que yo también he pinchado, con banda antipinchazos y todo. Antonio se queda un rato más ayudándome ahora a mí (pobre, graciasss) y cuando está arreglado sale a toda pastilla. Llego al segundo avituallamiento, líquido sólo, con un grupo de gente de Cedena y como son de Fuenlabrada voy charlando con ellos. Al llegar a Valdemanco veo que Antonio ha pichado, otra vez!! Lo tiene prácticamente solucionado así que sigo mi camino.

Subimos el Medio Celemín, que desde lejos no parece gran cosa, aunque se vea culebrear el camino y en la bajada me pasa Antonio como una centella. En esa misma bajada me lo vuelvo a encontrar: estaba parado por un tercer pinchazo y cuando llego a su altura vuelvo a pinchar (no es coña). Ya no llevo más cámaras y el pegamento para parches se me había secado. Un tipo que bajaba me da una cámara que llevaba él llena de parches (graciasss). Me quedo arreglando el pinchazo y Antonio, jodido porque se le había complicado mucho el maratón sigue para adelante. Llegamos al segundo avituallamiento sólido (50 kms) donde está el desvío para acortar la maratón.

La maratón larga sigue por un camino que lo siguiente que tiene son dos rampones de aprox. 17%. A estas alturas hay bastante gente que lo sube andando, yo me encuentro bastante bien y subo del tirón, despacio pero montado, como un machote. En la bajada, rapidísima, veo a un tipo que está a un lado sentado, se habia pegado una buena leche, le pregunto y me dice que está bien, que siga. Y eso hice. Y en estas llegamos a Buitrago de Lozoya y aquí empieza un sendero precioso de subida hasta el collado Picazuelo. Lo hago encima de la bici también, excepto al final que hay una piedra que se me atraganta, justo antes de llegar al control y los dos tíos que hay allí me ven, cagonlaleche, que mal he quedao. Pero los tíos son muy amables y no paran de dar ánimos.

En la bajada del collado veo a dos sucesivamente que están parados al borde del camino con la cabeza agachada: como dice Perico, es el tio del mazo. Les ofrezco comida pero dicen que llevan, que ahora necesitan descansar un poco. Me junto con un tipo que lleva una Cannondale y entablamos conversación sobre las horquillas de estas bicis, que a mí me parecen curiosas. A partir de aquí vamos haciendo casi todo el camino juntos hasta el final. Llegamos al tercer avituallamiento sólido y me pongo ciego de melón porque empezaba a tener hambre.

En Sieteiglesias vuelve a haber un momento confuso por falta de señalización pero como siempre salimos bien del paso. El tío de la Cannondale no para de decirme que todavía queda lo peor, pero yo me encuentro bien físicamente y no me asusta. Llegamos por fin a la subida a Las Cabreras y se hace dura de pelotas. Empiezo a notar que los gemelos y el sartorio (no sabía que yo tenía ese músculo) duelen bastante y el final de las rampas decido hacerlo andando no sea que me rompa y sea peor. Ya solo queda una bajadita entre jaras y una trialera de subida que no se hace mal. El de la Cannondale no para de decir que esto sobraba, le noto algo crispado.

Por fin llegamos a la meta. Son las cuatro menos diez y estoy realmente cansado. De echo no me apetece ni comer, tampoco tengo mucha hambre porque he comido bien por el camino. Nos juntamos de nuevo la pandilla quedadas para relajarnos un rato y ver el sorteo. Caras cansadas pero de satisfacción, ha sido duro, pero se ha hecho. También ha sido divertido. En fin, me ha gustado mucho.