τὸ νικᾶν αὐτὸν αὑτὸν πασῶν νικῶν πρώτη τε καὶ ἀρίστη
"La victoria de uno sobre sí mismo es la primera y la mejor de todas las victorias"
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martes, 18 de septiembre de 2012

Maratón Sierra de Ayllón 2012. Buenas sensaciones y una oreja!

La Cicloturista de Ayllón la marqué en el calendario como uno de los objetivos a realizar después del verano. Pasado el inesperado éxito de Molina de Aragón en el Open de Guadalajara y el chasco de la MadridXtrema, quería volver a correr una prueba que ya va por el X aniversario desde su creación y que en 2010 me dejó un gran sabor de boca.

Se trata de una "carrera" (aunque los organizadores no quieren llamarla así) que transcurre por una zona que abarca la serranía próxima a Tejera Negra y Montejo, y que linda con la sierra de Guadarrama y la del Rincón. A su vez, la parte de la meseta norte que toca el recorrido le da grandes posibilidades de rodar rápido alrededor de los pueblos de Becerril y Villacorta, al noreste de la provincia de Segovia.

Esta marcha tiene un carácter no competitivo y el nivel general de los participantes no es el de una prueba de open provincial, pero todos, o casi todos los que se apuntan a estas historias van a darlo todo y, además, siempre hay gallos camuflados allá donde reparten dorsales. El recorrido de la prueba es de 65 kms y casi 1000 metros de acumulado que tienen como máxima dificultad la subida al Puerto del Infante (km30) y algunas rampas posteriores cercanas al 20%. El resto es rodar y rodar entre pequeños desniveles que van minándote las piernas sin que uno se de cuenta.

No voy a decir que mi intención era la de ganar, pero si intentar meterme entre los 5 o 10 primeros, sabiendo que hace dos años pude terminar en una también inesperada 7ª posición. Por mi parte, la evolución de las sensaciones desde que terminó todo el periodo de carga veraniego ha sido positiva, con lo que había que salir a pedalear, disfrutar y tener esa pizca de suerte sin la que es imposible que salga nada. Luego, la carrera ya dictaría sentencia.

Y madrugón que te crió. A las 7:00 de la mañana ya estaba bajando por el ascensor. Uno se mira en el espejo según baja al garaje y no se le ocurre otra cosa que llamarse gilipollas bien alto. Vaya pintas, vaya pelo, vaya cara... Menos mal que a esas horas los vecinos duermen... Si me cruzo con alguno se me cae la cara de vergüenza. Ufff!

En Ayllón estaba pasadas las 8:40 con lo que tenía tiempo de sobra para ir con calma en los preparativos. Monté la bici y me fui a recoger el dorsal y la bolsa obsequio a la preciosa plaza ayllonesa. Un lugar clave en las rutas del Románico castellano. La temperatura rondaba los 12 grados y el cielo estaba completamente despejado, así que se preveía un día caluroso. Aún así, me puse los manguitos.

A las 9:45 nos pusimos en marcha los 300 participantes detrás del coche que daría una vuelta por la Villa segoviana, tras la que salimos a una carretera dirección Atienza donde me situé en el grupo de cabeza atento a los movimientos del personal. Cuando el coche nos dió la salida oficial a la carrera y nos desvió a la izquierda a una pista que comenzó enseguida a picar hacia arriba, saltó un corredor del grupo delantero y comenzó a demarrar como si le fuera la vida en ello. "Pues adiós", pensé yo... Ni quería ni podía seguirle, aunque si aumenté el ritmo para quedarme al frente del pelotón y poco después romper el grupo con tan solo otro corredor a mi rueda.

Al primero, y gracias a que atravesábamos campos de cultivo con pocos árboles que estorbasen la visión, le llevábamos controlado como a 300 metros por delante. Por detrás se formó un grupo de unas quince unidades que pensé que tarde o temprano nos terminaría cogiendo. Casi hasta lo deseaba porque el ritmo de los primeros kms fue enorme y escondido en un grupo iría más cómodo. Pero no. Seguía tirando de mi compañero y el grupo perseguidor se iba distanciando poco a poco. El terreno, más o menos llano facilitaba el rodar rápido, demasiado quizás, hasta que cedí un poco para no desgastarme tan pronto ofreciendo el relevo al que llevaba detrás.

Cuando cambiamos las posiciones comprendí que tenía un serio problema con el corredor que tenía a mi lado, un miembro del CD Comarca Pinares de Burgos con una 29er que parecía volar sobre la pista. Me pegué a su rueda trasera y a "aguantar". A los pocos kms, sobre el 15 de carrera, cogimos al escapado e iniciamos al poco tiempo las primeras rampas del Puerto del Infante. Iban a ser unos diez kms de ascensión sin grandes porcentajes entre pinares y robles con unas vistas abiertas a la meseta norte espectaculares.

Cuando comenzó la subida, al grupo perseguidor no se le intuía. Si nada extraño pasaba podía cortar una oreja. Ahora solo quedaba determinar el orden de llegada. Eché mano al bolsillo para coger una barrita y le di un mordisco que casi me deja sin respiración. "A quién se le ocurre comer subiendo"... Mis dos compañeros de viaje se comenzaron a distanciar mientras mis dientes luchaban contra los trozos de barrita y el aire apenas podía entrar en mis pulmones. Cuando lo conseguí había perdido más de 150 metros con los dos de cabeza.

"A lo mío", pensé. "Chini-chano", puse mi ritmo y a ver qué pasaba. En algunas revueltas pude ver la distancia que le sacaba al cuarto y al quinto, que habían recortado tiempo por mi torpeza con la comida. Tras el casi-ahogo las sensaciones volvieron a normalizarse pero la distancia con los de delante se agrandaba poco a poco, hasta que vi como el corredor del CD Pinares Llanos y su 29er se marchaban solos puerto arriba. Ahí forcé yo un poco más para dar alcance cuanto antes al segundo e intentar que el primero no abriera un hueco insalvable.

El segundo tardó poco en caer, pero el primero iba como un misil. En el km 30, en la cumbre del Puerto del Infante, me cantaron alrededor de dos minutos de diferencia.

El resto hasta meta fue un contínuo tirar-tirar-tirar preguntando al vuelo en cada cruce o avituallamiento por la distancia que me separaba del primero y que iba variando entre el minuto y el minuto y medio. Tras el paso por Becerril y Villacorta el recorrido presentó unos senderos donde el tercero se me echó encima de nuevo, pero cuando la pista se puso a picar otra vez hacia arriba pude dejarle otra vez para no verle ya hasta la meta.

A 15 kms del final (la organización tenía marcado desde el km 45 y cada 5 kms lo que quedaba hasta Ayllón), cuando los bosques de pinos dejaron paso de nuevo a los campos abiertos de cereal, la figura de mi objetivo comenzó a aparecer en el visor. Y cada vez más cerca. A diez kms del final, en unas rampas durillas cercanas al 20% me acerqué tanto que casi le tocaba, pero cuando yo terminé esa subida y comenzamos a rodar de nuevo, la distancia seguía siendo sustancial.

Los últimos 5 kms los hicimos por pistas anchas con todo metido a 45 kms/h, pero Ayllón se echaba encima y no terminaba de dar caza al burgalés. Iba tan cegado que la pista por la que rodaba y que terminaba en forma de T casi supone el final de mi carrera. No ví el cruce hasta que estuve encima y no me estrellé contra un árbol porque me vino a ver mi ángel de la guarda. Ahí me despisté y tiré en dirección contraria al recorrido. Entonces en un punto de control me avisaron de que iba mal y me indicaron dónde estaba el camino correcto. Cuando enmendé el error ya había invertido más de un minuto en el despite.

Sin posibilidades de alcanzar ya al primero y preocupado por que el tercero no me pasara, cogí la senda paralela al río que llevaba bajo el arco del pueblo para enfilar los últimos metros de carrera para terminar  segundo a 1:38 del primero. Antes, y en plena plaza, me llevé un buen susto: una niña pequeña que salió de la nada se me cruzó delante de la bici a 20 metros de la meta. Imaginaros los gritos de su madre....

Final de la historia. Con un sabor dulce por las sensaciones que tuve durante toda la carrera y por el nivel de pulsaciones que pude mantener, fui a felicitar al ganador, Alfredo Gallego de la Fuente, un Master30 con el que estuve charlando unos minutos sobre el porrón de carreras que llevaba a sus espaldas, casi todas ellas del Open provincial de Burgos.

Hay que torear en todas las plazas, y es un gusto participar en este tipo de carreras locales donde la organización lo tiene todo milimetrado, el trato es genial, el marcaje del recorrido de diez!!!... y la posibilidad de cortar una oreja es mayor... pero la siguiente corrida, los 125 kms de la Talajara del próximo 7 de octubre y el nivel de los toros de la prueba toledana me van a bajar de la nube y me pondrán en mi lugar, espero que no más allá de los 100 primeros.


(Pendiente de encontrar fotos).

miércoles, 29 de agosto de 2012

Molina de Aragón, Circuíto Provincial de Guadalajara 2012. Resultado inesperado


Todos los primeros de las diferentes categorías con sus maillots de líder.

Después de tres semanas en Cantabria intentando cargar los depósitos ciclistas y descargar los laborales, se presentó, a finales de agosto, así de sopetón, esta carrera en Molina de Aragón perteneciente al Circuíto Provincial de Guadalajara con un recorrido de 41 kms y 900 m+. Era la sexta de once pruebas que configuran este Open de Maratón Regional.

Sin demasiados kms pero, como pude comprobar durante el recorrido, muy intensos, la prueba estaba a caballo entre el XC y el maratón. Y por eso la incluí en el calendario, como ayuda para coger el ritmo de carreras, ya que el próximo 2 de septiembre llega la Madrid Extrema y sus 100 kms rompepiernas. Palabras mayores.

Me presenté al evento con las patas bien cargaditas ya que el jueves anterior planifiqué una ruta de carretera de 130 kms y 6 puertos (Alisas, Asón, La Sía, Estacas de Trueba, Braguía y Caracol) con más de 3100 m+, y el viernes rematé con 80 kms y una subida "a saco" a Peñacabarga y sus rampotes del 19% que me dejaron sin babas en la boca pero con 45 segundos menos que la mejor subida del año pasado. Parece que año a año se progresa adecuadamente, aunque el nivel de sufrimiento a veces es too much!



Y con estas me fui a Molina de Aragón, con un madrugón de órdago (5:00 am) para cubrir las casi 2h30 de coche hasta el bonito pueblo guadalajareño. La carrera comenzaba a las 10 de la mañana y quería estar con el tiempo suficiente para rodar un poco antes de la salida, que, a ciencia cierta, sería a cuchillo. El arco de meta se había situado bajo el portentoso castillo medieval que domina desde su atalaya toda la región y cuyos muros llegaríamos a rozar durante el km final de carrera.

Mi posición en la parrilla, para no variar, fue de los últimos de aproximadamente 120 corredores, y en esta ocasión con doble motivo ya que no quería participar en la escabechina inicial. Mi intención era coger ritmo de carrera y disfrutar del recorrido. Las primeras posiciones las ocuparon los líderes de todas las categorías del circuíto. Por cierto, es una pena que Madrid deje de lado esta modalidad como campeonato y sólo se organice el Open de XC. Lo dejo ahí.

Nada más salir, como era de prever, se iba dando todo... Y así hasta el final, sin respiro. Al principio me costó un poco coger el ritmo. En las primeras subidas, aún adelantando posiciones, tuve bastante dolor de piernas. En el km 5 ya iba pensando que así no iba a aguantar mucho más, pero poco a poco el cuerpo se fue soltando hasta que logré meterme en lo que yo creía que era el segundo grupo, perseguidor de los primeros escapados...


Primero y segundo bajando del castillo.

Cuando alcancé la rueda de Javier Pascual (Red Ciclista), líder de la categoría M40, me dí un respiro, pero a los pocos minutos incrementé el ritmo en una leve subida probando a ver qué pasaba. Cuando comprobé que no me seguía nadie, continué apretando hasta alcanzar a otra unidad descolgada. Llegó el km 20. Hasta ese punto el recorrido había estado bastante divertido, algunas bajadas técnicas, subidas no muy duras pero con piedra suelta que hacía patinar la rueda trasera, poco de rodar y todo por un entorno de pinares que no nos exponía demasiado al sol, aunque las temperaturas fueron agradables toda la mañana.


Impresionante la bajada del Castillo.


Por detrás llegaban mordiendo.

Por 12'' no perdí el 1º en Master40. Ufffff!!!

Por detrás me cogió un Esteve al que no le perdí rueda y me ayudó a continuar con un ritmo alto, casi siempre a su vera, le di un par de relevos que duraron poco. Y después de una suave bajada, alrrededor del km 32, este corredor se fue quedando para dejarme de nuevo solo. En este viaje con el de la equipación colorada aprecié que había una moto abriéndonos pista. "Qué raro!!!", pensé, "una moto abriendo camino a un segundo grupo!!!". Y no le di más importancia.

Cuando me quedé solo, la moto por delante me iba vigilando para que no me pegara mucho a ella ni tampoco se distanciara en exceso. Esto me encendió un poco más y apreté lo que pude para que mi perseguidor no me recuperara tiempo. También me iba extrañando que no fuera recogiendo los típicos cadáveres de los que salieron muy fuerte y no aguantaron el ritmo de cabeza. Ni uno!!! Camino libre.

A dos kms de meta, bajando, me piden paso dos "balas", a los que les cedo la trazada... Bajaban como demonios. Me sorprendió que a esas alturas vinieran de atrás gente tan potente, e intenté aumentar el ritmo para pegarme a ellos en la siguiente subida. Imposible, bastante tuve con conseguir que no abrieran más hueco. La llegada al castillo fue monumental. Preciosa estampa. Allí se me terminaron de ir estos dos pájaros. Una última bajada me dejaba en meta en 1h59. Me cantan mi posición: 1º master 40 y 3º de la general. No daba crédito. Coño, claro, la moto iba abriendo camino a la cabeza de carrera y ese era YO!!! Iba líder a falta de 2 kms. ¿Qué cadáveres iba a recoger??? jajaja!!!


Pódium Master 40, junto a José Pastor (izqda) y Javier Pascual (derecha), líder de la categoría.


Pódium Clasificación General, junto a Isidoro Pérez (1º) y Óscar Bravo (2º).

A los pocos segundos de mi entrada aparece en meta José Pastor (Red Ciclista), un bicho de ciudado, y me explica que en el km 5 el grupo delantero (unas 10 o 15 unidades) se perdió... Esta vez la moneda salió cara y la suerte estuvo a favor. Carreras son carreras, unas veces te favorecen y otras el que se pierde es uno, o se le cae el GPS, o su compañero rompe la patilla del cambio...

Molina de Aragón, una carrera con resultado inesperado que me regaló subirme dos veces al pódium. Que siga la racha!!!

Clasificación.

viernes, 6 de julio de 2012

24Doce 2012. 1er pódio KCT

1er pódio Kely Country Team
Hace cuatro meses, le propuse a mi compañero y amigo Jose Feria correr las 24Doce en modalidad 24 horas en equipo de dos. Estábamos entonces con la mente en el Soplao y ámbos aceptamos el reto y lo guardamos en un cajón, sin más. Los meses fueron pasando y las aventuras se fueron sucediendo hasta que llegó el momento de mirar a esta prueba de resistencia cara a cara. De cerca. Teníamos dos o tres semanas por delante para intentar mantener todo el trabajo del invierno y, dado que los calores ya apretaban, se hacía muy duro, sobre todo mentalmente, mantener el ritmo de entrenamientos.


Salvado ese primer reto, había que esquivar el segundo: los roces que supone en casa estar tantas horas fuera. Sobre este, mejor pasar página. Día a día la ilusión por afrontar las 24Doce fue creciendo a medida que la prueba se acercaba. El momento en que ámbos llegábamos era bueno, especialmente el de Jose, que venía de marcarse un 6º puesto en una cicloturista de carretera en Sierra Morena de 150 kms y 3.000 metros+ a 30 kms/h de media. Ya le he dicho que el año que viene intentaré bajar a Pozoblanco para afinar con esta carrera. Por mi parte, no había participado en nada desde los 88 de Mammoth, pero si había caído alguna ruta de puertos de las que te tienen cerca de siete horas entretenido.



Y con esto llegó la fecha del 29 de junio, el día anterior al comienzo de esta locura. Lo aprovechamos para acercarnos a Moralzarzal para montar la carpa, coger los dorsales y observar todo el entramado que se había montado en torno a esta carrera, que serviría como prueba final del recién estrenado Open de España de Resistencia y como Campeonato de Madrid de la misma modalidad. Desde luego, una cita indispensable para que el recién formado Kely Country Team (KCT) fuera cogiendo kms en carreras y dando a conocer sus colores y a algunos de sus corredores.


Al día siguiente y ya con todo el campamento montado, las bicis preparadas, los chips puestos, etc, pudimos saludar a amigos y conocidos de otras batallas: Noe, Iñaki, Daniel Carrión, Rubén González... y todos los bichos de la Unión Ciclita Algecireña (UCA), los Antonio, Salva, Toni y compañía con los que me hacía especial ilusión compartir prueba. Con muchos de ellos ruteo en verano por los Alcornocales mientras echamos risas y compartimos grandes momentos de disfrute/sufrimiento apretándonos las tuercas unos a otros.

Desde fuera, el envoltorio de estas 24Doce tenía un aspecto de gala. La carpa gigante de Wild Wolf en lo que sería la zona de relevos, las calles de entrada y salida de cada vuelta con el arco de meta, el vallado y las banderas, las lonas publicitarias, los baños del Polideportivo al lado del circuíto, la piscina, las carpas de la organización montadas a lo largo del recorrido, en fin, una infraestructura alrrededor de la carrera imponente.


A las doce menos veinte del sábado la organización llamaba a los corredores para formar la parrilla y diez minutos después se daba la salida neutralizada que nos haría rodear un polígono para entrar al circuito en sus últimos 500 metros y comenzar así la primera vuelta pasando bajo el arco de meta. La estrategia del KCT me dió la posibilidad de comenzar con las tres primera vueltas, para que Jose, ya con menos tráfico, intentara la vuelta rápida. Como siempre, mi colocación en la parrilla fue deficiente, metido en mitad del pelotón y con dificultades para ganar puestos en los primeros kms de senderos donde el tráfico fué enorme. Además, ni Jose ni yo conocíamos el circuito así que las primeras vueltas fueron de tanteo y estudio de las dificultades técnicas.

El recorrido tenía una primera subida de poco más de un km que, con el tiempo, se fue haciendo dura de pelotas. Esta enlazaba con un sendero que poco a poco comenzaba a deslizarse por la ladera de la montaña por un sinuoso single track que apenas entrañaba dificultad, más allá de lo seco que estaba el terreno y de la pericia de cada corredor para no quedarse colgado de ningún árbol. En el km.5, más o menos, comenzaba una pista ultra rápida donde en alguna zona te podías poner a 45 kms/h para frenar a la entrada de un sendero también muy rápido en una curva a izquierdas. Terminado este último sendero, se salía a otra pista que pasaba por un punto de control con alfombra. Algo más de sendero por delante y otra pista llevaba hasta otra trialera cortita que daba pie a una subida intensa con porcentaje pero solo de unos 50 metros. Un kilómetro de sendero y el resto pista hasta la entrada en la recta de meta que tendría 150 metros. En total 12,5 kms y 170 metros de desnivel+.


Tras el primer paso por meta le grité a Jose que se preparara en el relevo porque el ritmo era endemoniado para dar tres vueltas seguidas, así que tras 1h07 y una segunda vuelta algo más ágil y con menos tráfico le cedo el testigo a mi compañero para que inicie una tanda de tres vueltas.

En la carpa me recibieron mis nenes y mi mujer con los brazos abiertos. También estaban Juanma y Julio que se habían acercado a Moralzarzal a darnos ánimos. Chapeau. Tras poco más de una hora y media, Jose se había ventilado sus tres vueltas con lo que me tocaba de nuevo salir al ruedo.




14:50. Ahora si que iba a hacer un turno de 3 vueltas en los que invertí 1h43 a unos 34 minutos por vuelta. Las sensaciones eran buenas aunque subiendo las piernas no iban todo lo bien que me hubiera gustado. La zona de bajada la hacía a no caerme, sin jugarme el tipo lo más mínimo, quizás incluso algo despacio, pero pensando que el tiempo perdido por una caída sería infinitamente mayor al de una bajada conservadora. En esos tramos tuve que dejar pasar a bastante gente que iba mucho más rápido y a la que intenté no estorbar, aunque algunos bajaban jugándose el tipo y así pasaba lo que pasaba, que te caías y te hacías pupa. Y se fueron al suelo unos cuantos.

A las 16:33 salió Jose en su segundo turno. Llevábamos 8 vueltas y alguien me dijo que íbamos quintos. Quedaba un mundo por delante. Era el momento de intentar una vuelta rápida, que "el cordobés" consiguió en el segundo de sus tres intentos, la 10ª del equipo, cerrando el crono en 30 minutos exactos. Y por lo visto cogió tráfico.


A las 18:11 comencé con dos vueltas más en las que tardé 31 y 35 minutos. Aunque seguía yendo lento en los senderos de bajada, en las zonas de pista apretaba al máximo. O eso creía yo hasta que me pasó Escolar (Golpe de Pedal 4x24h) a más de 40 kms/h. Intenté coger su rueda pero era una tontería desgastarme en una guerra que no era la mía. Eso sí, me dejó pensativo y sin pegatinas en la bici. En este relevo comencé a notar en la zona alta del circuíto que se me movía el manillar. Los tornillos que lo sujetan de la potencia estaban todos flojos. "Coño!". Me paré y le pregunté al primero que pasó si tenía una multiherramienta. Sin dudarlo se paró y esperó pacientemente a que apretara el manillar a la potencia. "Mil gracias". Son momentos en los que vas tan ciego que no recuerdo nada de mi amigo, ni la bici, ni el maillot, ni nada. "Qué desastre". Si él se acuerda de mí, que me lo diga por que le debo haberme evitado una buena minutada.

19:18: Jose comenzó su tercer relevo. Como siempre en el cambio le pedía que tuviera ciudado y que no arriesgara bajando. Serían 2 vueltas a 33 minutos cada una más o menos. En ese momento el speaker comentó nuestra vuelta rápida y lo alto de las prestaciones del elemento que la había logrado dado lo avanzado de la carrera. Ya llevábamos un buen rato en tercera posición siempre con las mismas vueltas que los primeros -el equipo Surbike-, que sólo nos superaron en la vuelta rápida por 20''. En este relevo recibimos la visita de Miguel, Jorge y Jimmy, tres garrapateros de tomo y lomo con los que eché un buen rato mientras me preparaba para mi cuarta salida. En ese momento ascendimos a la segunda posición. Increíble!!!





20:24: Le dije a Jose en la carpa que daría solo una vuelta porque no me daba tiempo a más antes de tener que poner las luces (21:00 horas). Esta vuelta la di en 33 minutos. Seguía muy bien de sensaciones generales. Después tocó poner las linternas al casco, pero una de ellas no funcionaba. Entonces apareció Juanma con Marta, siempre en el momento justo. Me trajo unas pilas para el frontal que llevaría como apoyo a la linterna. Una vez me puse todo el tinglado en la cabeza, me despedí de la pareja y me dirigí a tomar el testigo de Jose.


21:41: Mi quinta tanda. Otras tres vueltas. Ufff! Eran los relevos más duros. Al principio y todavía con luz natural rodé bastante cómodo pero una vez que se hizo de noche comprobé como ante la falta de luz se baja el rendimiento alarmantemente. Las pulsaciones medias bajaron a 130, cuando había estado todo el día entre las 145 y las 148. Estuve enredado 1h40 minutos para esos 36 kms bajando por primera vez la media de 20 kms/h. La última de estas tres rondas fue penosa, de más de 40 minutos... Una auténtica pesadilla. Al llegar a la zona de relevos le dije a mi compañero que había entrado en modo "crisis". Cuando llegué a nuestra carpa, me puse a comer pasta con la mano y me metí en el saco con una tiritona non stop. Claro aviso de que no me quedaba ni un gramo más de energía en el cuerpo.


23:27: Salió Jose a hacer tres vueltas, todas ellas las cerró por debajo de los 36 minutos. Parecía que el cansancio no le llegaba al cordobés. Iba contrarestando con su constancia mi bajón nocturno. Cuando llegó el momento de salir del saco a la 1:05 de la mañana para prepararme fue cuando sentí de verdad la dureza de esta prueba. Pero había que salir y a la 1:16 estaba pedaleando otra vez... Bueno, pedaleando es un decir. Más bien me iba arrastrando por el circuíto.


En la zona de relevos le dije a Jose que solo iba a 2 vueltas, tres a esas alturas eran demasiadas. Aquí me llegó el hundimiento. Dos vueltas a 17 kms/h con unas pulsaciones medias ridículas. Además, a mitad de vuelta el foco comenzó a parpadear porque se le acababa la pila, con lo que tuve que parar para cambiarla. Aproveché para hacer pipi y... no me tumbé en la yerba a dormir bajo las estrellas de milagro. Dos vueltas en 1h26 zanjaron todas nuestras posibilidades de alcanzar a los Surbike, a los que habíamos estado recortando distancia toda la tarde. El colchón con uno de los equipos de la UCA algecireña, que iban terceros, era relativamente cómodo, pero como yo no recuperara nos iban a pasar por encima.


2:42. Salida de Jose a hacer otra tanda de 3 vueltas para que yo pudiera descansar algo más (Gracias compi). Él seguía en vueltas entre 35 y 38 minutos con lo que nos mantenía arriba en la clasificación. Mientras el corría yo flipaba de gusto dentro del saco, calentito, descansando y pensando en como remontar el vuelo. Cuando se fue acercando la hora de salir de las plumas de oca, me metí un recuperador y algo de comida. Ya en la carpa coincidí en la espera con Antonio (UCA), amigo y rival. Comentábamos las jugadas y lo duro que a esas alturas se estaba haciendo todo. Me dió una satisfacción enorme que un integrante del equipo que te va persiguiendo te ofrezca todo lo que tiene en su carpa para que uno pueda mejorar el rendimiento... Olé tus cohones quillo! Cuando Antonio salió, también estuve charlando un rato con Nacho Vara (4x24h) que hacía equipo con Borja Chivato,  David Escolar y Sergio López, y a la postre ganadores en su modalidad.

 

4:43. "Adelanteee!" Sabía que iba a ser mi último relevo de noche así que salí más animado. Dos vueltas buscando el alba donde poco a poco fui dejando de penar, aunque todavía estuve 1h17 antes de dejar el testigo.

De noche, las zonas de senderos fueron un suplicio con tan poca luz y en la pista no tenía fuerzas para apretar, siendo pasto contínuo para los lobos que me llegaban por detrás. En las trialeras en cuanto sentía una rueda cercana me apartaba para dejar paso. A las 6 de la mañana le di el testigo a Jose para que fuera él quien saliera de la noche, mientras yo me iba a las tumbonas a ver amanecer. Jose llegó tras 1h14. Llevábamos 32 vueltas, ya a una vuelta de los primeros y con 2 vueltas de ventaja sobre los terceros. El reto de mantener la 2ª plaza tras toda la noche había sido superado, con lo que ahora había que mantener y no arriesgar nada.


7:14. Octavo relevo. Decidimos que a partir de ese momento hasta el final, y dado lo justito de las fuerzas, íbamos a ir a una sola vuelta. Con la luz del amanecer te llega de nuevo la sonrrisa a la boca y sientes más cerca el final. Entonces las pulsaciones volvieron a subir lo suficiente para terminar esta vuelta cerca de los 20 kms/h y con un tiempo de 37 minutos. El móvil no paraba de pitar, fruto de los mensajes de ánimo de quienes estaban siguiendo la carrera a través de Internet y eso te daba un plus. A las 7:51 doy otro relevo a Jose, para que haga la vuelta 34. Vuelvo a coincidir con los UCAs en la carpa de relevos y les propongo un pacto. "Lo dejamos ya como está?, jajaja". El culo nos lo iba a agradecer. Era la parte más dolorida de todo mi cuerpo.

8:29. Solo me quedaban tres relevos. Poco a poco todo el pescado se estaba vendiendo, y a buen precio señores. Salvo infortunio final... No quería ni pensar todavía en el final porque hasta el rabo todo es toro. Si antes bajaba los senderos conservando, ahora iba buscando una trazada limpia y segura para evitar pellizcos con las piedras, momento que aprovecharon algunos para lijarme la bici sin contemplaciones. Otra vuelta en 37 minutos y turno para Jose, que más o menos hacía el mismo tiempo en sus tandas de una vuelta.



9:46. "Dos relevos y se acabó". Comencé la vuelta 37. El circuito volvía a tener vida, el speaker volvía a  los altavoces y los dormilones sacaban sus cabezas de los sacos. Yo seguía bajando los tiempos de las últimas vueltas cerrando las dos últimas en 35 y 34 minutos. Mientras, mi compañero hacía lo propio.



El último relevo lo comencé a las 10:56 de la mañana y lo terminé a las 11:30. "Sal a disfrutar de esta vuelta", recuerdo que me dijo Juanma. Y así fue. Intenté rodar rápido mirando por última vez cada rincón del circuito que me había visto pasar 19 veces en las últimas 23 horas. Las sensaciones al entrar en meta fueron enormes. Apretando los puños y saboreando todo un día de lucha que iba a desembocar en nuestro primer pódio. Una segunda posición inesperada con una valor suplementario al conocer a quienes mandamos a la tercera y cuarta posición: dos equipos de la UCA compuestos por cuatro bichos de cuidado. La pena es que nos faltaron 5 minutos para que Jose intentara la vuelta 40, aunque teniendo peor vuelta rápida que los primeros no nos hubiera valido para subir al primer escalón del pódio. Así terminaron 23h30 minutos donde el KCT sacó 468 kms (240 kms Jose por sus 20 vueltas y 228 kms un servidor con 19 vueltas).



La alegría en la llegada, el abrazo al compañero, las felicitaciones de tus hijos y de mi santa mujer que estuvo sábado y domingo apoyando, la presencia de otros miembros del equipo (Julio, Juanma, Javi...) que no tardarán en salir a la palestra... Ufff, menudo subidón. Una duchita rápida y al PÓDIUM!!! Primero de, espero, muchos cajones de este equipo forjado en la soledad de los entrenamientos de la Kely Country. Gracias a todos los que lo habéis hecho posible.




Un recuerdo muy especial para todos aquellos amigos que nos estuvieron mimando desde su apoyo, con sus visitas los dos días, con continuos gritos de ánimo, con mensajes, con las cientos de fotos que hicieron, con el desayuno del domingo (dios mío Juanma, qué grande eres!!!). Gracias de corazón a todos ellos porque es con una de las cosas con las que me quedo de esta carrera.


Y por supuesto, gracias a mi compañero de equipo, Jose Feria, una verdadera locomotora que le hace difícil a uno estar a su altura por el nivel de exigencia que impone. Un placer y un orgullo compartir colores contigo, compartir este pódium, pero sobre todo, compartir la motivación invernal que nos hace llegar hasta el punto en el que estamos. Y con hambre de más. Siempre más. Gracias amigo.

Y ahora vacaciones, que ya toca descansar!!!

Clasificaciones.



Gracias a todos los fotógrafos por estar en ese lugar estratégico para sacar estas increíbles fotazas: Enrique Sevilla (Fugitive), Juanma, Julio, Miguel, Jorge, Josechu (Comando Centro Nevasport), Willy, Marcos García, Iberobike y, por supuesto, a Carmen, mi mujer.