τὸ νικᾶν αὐτὸν αὑτὸν πασῶν νικῶν πρώτη τε καὶ ἀρίστη
"La victoria de uno sobre sí mismo es la primera y la mejor de todas las victorias"
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miércoles, 4 de mayo de 2011

Exprimiendo La Pedriza

Es un poco cansino estar tan pendiente del cielo para decidir si se puede ir a montar en bicicleta un fin de semana tras otro. Además con el agravante de que de lunes a viernes los cielos de Madrid son azules y sin apenas noticias de nubes. Así llevamos varias semanas. Y el que viene se acerca con más de lo mismo.

Este pasado fin de semana la previsión volvía a ser nefasta (que se lo digan a los valientes de las 24Doce de Morazarzal). De nuevo habría que estar atento a la más caprichosa que nuca climatología para intentar regatear a las lluvias y dar unas pedaladas en seco.


Tras un sábado y domingo hasta la nuca de la Casa de Campo donde pude hacer kms con la flaca aguantando algún chirimiri, pero al fin y al cabo sacando horas, decidí salir el lunes a la sierra, acercarme a la Pedriza en coche ;), y testearme con la siempre larga y dura subida hasta La Nava. Y todo esto prontito, ya que no podía faltar a la comida familiar en casa de mi suegra. Vamos, que si fallaba, me cortaban en dos!

La Pedriza es un Parque Natural del que ya se ha hablado tanto y se han escrito tantas y tan variadas crónicas que poco más se puede decir de los recorridos que ofrece este espectacular entorno. Desde luego es uno de mis favoritos cuando quiero subir un puerto largo con la bici de montaña.


Últimamente, para exprimir un poco la dureza de sus kilómetros, la variante que suelo tomar es una subida lo más intensa posible hasta el Collado de los Pastores, al que llegas tras 16 kms y 900 metros de desnivel positivo de rampas continuadas en sucesivas zetas, alcanzar la Nava (punto más elevado del parque con casi 2000 metros) y retorno por el Collado de los Pastores y Canto Cochino para encontrar otras dos pequeñas tachuelas.

Para afrontar el reto no iba a tener ayuda porque nada más comenzar a dar pedales me di cuenta de que la cadena rozaba con el desviador en el plato grande y que en esta posición las dos coronas superiores hacían saltar la cadena. Maaal!


Según iba ganando metros las eternas vistas de los prados, las escarpadas rocas de las cumbres, el embalse de Santillana y las casitas de Manzanares El Real, me hacían gozar mientras las piernas giraban y giraban con el plato del 26 y los piñones intermedios. Y con estas imágenes me quedé por que en el Collado de los Pastores me sobraron tres minutos al tiempo que quería superar. Las sensaciones siguen sin ser del todo satisfactorias y, aunque podría pensarlo, no quiero echarle la culpa a los más de 200 kms que hice entre sábado y domingo. No hay excusas. Maaal!

De este lugar al Comedero de Buitres hay unos 20 minutos de descenso y una pequeña subida final en una ese muy suave. Aquí, si uno no ha tenido suficiente desnivel, puede tomar el desvío a la izquierda hacia una pista (cada vez más rota en su primer km) que sube hasta La Nava, o iniciar el definitivo descenso hasta Canto Cochino primero y a la salida definitiva del parque. La opción era subir a La Nava también en modo "intenso".


El cielo poco a poco se iba cubriendo por las cumbres pero parecía que iba a aguantarme. Hasta lo que se denomina la Nava hay 5,5 kms y casi 400 metros de desnivel. Intenté apretar los dientes para no ser atrapado por un biker al que intuí unas revueltas más abajo. Qué bien vienen estas ayudas para picarse. Aquí si mejoré en un minuto el mejor tiempo a este increíble lugar. Al menos ya no me iría de vacío. Bieeen!


Tras hacer unas poses en la Nava, comencé a dejarme caer hacia el Comedero de Buitres. Durante la bajada me encontré con un rosario de ciclistas -como se nota que el Soplao está a la vuelta de la esquina-, a los que iba dando ánimos según nos íbamos cruzando.

Desde el Comedero de Buitres tomé la pista de la derecha para retornar sobre mis pasos, en vez de coger la de la izquierda que baja hasta el comienzo del parque. Este recorrido me ofrece buscar de nuevo las subidas que me separaban del Collado de los Pastores que, sin ser especialmente duras, si te dan otros 300 metros de acumulado que vienen pero que muy bien.


Ya en el Collado bajé hasta Canto Cochino por la misma pista que había subido minutos antes, pero sin ese sol que ya no brillaba como al inicio de la mañana. Habían tomado posiciones unas voluminosas nubes que comenzaban a soltar gotitas de agua, pero que a mi ya no me iban a pillar. Seguía cruzándome con algunos ciclistas que subía las zetas y que a buen seguro iban a tener baño extra.


Ya en Canto Cochino, salgo de la tierra para coger el asfalto que, tras una pequeña tachuela, nos escupe de la Pedriza. Y en estas que no estaba todo el pescado vendido cuando veo a un ciclista afrontar estas últimas rampas. "Vamos a ver si le pillo". Aunque era improbable por la distancia que me llevaba, el calentón me sirvió para subir las pulsaciones un rato más. Al final los dos objetivos cumplidos.


A la gasolinera de Manzanares donde tenía aparcado el coche llegué unos minutos antes de la una del mediodía, con el tiempo suficiente de cambiarme y aparecer en casa de mi suegra a la comida de turno sin agobios y salir vivo de la misma, jeje.


Esta opción de las Zetas de la Pedriza saliendo desde la gasolinera de BP que hay a la entrada de Manzanares, subiendo a la Nava y bajando por el Collado de los Pastores y Canto Cochino son casi 63 kms y 1600 de desnivel positivo. Es una buena propuesta para alargar algo la estancia en el parque, que siempre se agradece. Lo de salir desde la gasolinera viene bien para rodar un par de kms antes de meterte a fuego con las rampas que comienzan nada más cruzar la barrera del parque.

El Soplao se acerca, aunque el fin de semana que viene iré con Nacho a la marcha de Navabike en Navas de la Asunción. Primer dorsal del año, que ya va siendo hora.

lunes, 14 de septiembre de 2009

La Nava Express

Lunes. Día de asueto laboral. Los peques comienzan el cole y mi mujer trabaja. ¿Y yo? Aprovecho los despertadores de casa y me levanto con algún gruñido a las 7:00 am. Tengo coartada para aprovechar la espléndida mañana e irme con la bici a la sierra, aunque haré algo no muy largo porque a las 15:00 horas tengo que recoger a los niños en el centro de Madrid.

El cauce del Manzanares sale de su escondite.

Opto por dirigirme a La Pedriza y hacer las Zetas, Nava incluída. Es una opción en la que te puedes entretener lo que quieras y siempre hay escapatorias más o menos rápidas. Largas subidas, largos descensos, naturaleza 100%, abundante flora y abundante fauna.



Como siempre aparco el coche fuera del parque Regional y comienzo con los preparativos mientras compruebo como el termómetro no sobrepasa los 14ºC. El calentamiento es más necesario en esta ocasión porque se comienza a subir desde la misma salida y, además y como casi siempre, lo que tengo en primera instancia es una cronoescalada de 15,7 kms y 840 de desnivel acumulado hasta el Collado de los Pastores. Es la mejor manera de saber el estado de forma en el que uno se encuentra, y de paso, resuelvo las dudas que en este aspecto me ha generado la última ruta.

Casi se me cae un tornillo... de la cala!

La primera consigna es intentar mantener el plato mediano y una cadencia elevada durante toda la subida. Si la cadena cae al plato pequeño, mal asunto. Quiero acercarme al 1:06:14 que hice en el mes de mayo pasado, un par de semanas antes del Soplao. Para ello tengo por delante pendientes bastante sostenidas y tramos duros del 12 y 14%, pero también un descansillo de 1 km en el que hay que darle al plato grande para no perder tiempo.

En plena efervescencia se cruzan dos cervatillos o 'bambys' que me alegran la vista durante unos segundos mientras los pierdo montaña abajo. Estos si que bajan bien! Llego a las antenas, donde tengo una referencia temporal y paso con un minuto menos que en mayo, lo cual me anima a seguir esforzándome hasta el final. Aunque “no se si aguantaré este ritmo”.

En la Nava saboreando el silencio.

Me queda la última zeta. La más larga de todas. Quedan dos giros. ¡Qué momentos! ¡Cómo se sufre!¡Qué dolor de piernas! Ya estoy ahí. Se que voy a bajar el tiempo, y.... ¡Logrado! Paro el crono en 1:05:07 a 14,4 kms/h de media. Sinceramente creo, que sobre este tiempo ya no hay margen de mejora por mi parte. Bufff, hoy he sufrido tela. Aunque pensé lo mismo en mayo.

Como en el Collado de los Pastores corría airecillo, bajo hasta el puente que pasa por encima del nacimiento del Manzanares para saborear “mi” triunfo. Me aprieto una de las calas que estaba totalmente suelta y continúo hasta el Comedero de Buitres. Primero en una bajada con 4 o 5 revueltas y luego con una suave subida.

En el Comedero giro a la izquierda para dirigirme a La Nava (alt. 1998). Casi 5 kms donde hay que superar 400 metros de desnivel sin rampas especialmente duras. Termino en 28 minutos, tres menos que en mayo y, creo, con margen de mejora. Aquí si.

Arriba saboreo las mieles del silencio y la paz. Ni un sonido. Ni un ruido. Descanso total. Solo oigo mis pensamientos, que se alborotan ante algo tan inusual en nuestras vidas. “Esto no se paga con dinero”, pienso.

Seguiría hoy aún allí arriba, pero como en algún momento hay que bajar, comienzo la vuelta al Comedero. En este lugar, las ganas de alargar la ruta me hacen volver por el Collado de los Pastores y esquivar la bajada natural si sigo el sentido en el que inicié el recorrido. Esta decisión me obliga a subir los 2 o 3 kms de revueltas que se encuentran después del Collado y donde sus rampas no desmerecen a sus compañeras del resto del parque.

Bufff, no me quiero ir de aquí!

Superado este escollo, y ya en el Collado, me lanzo hacia la base de La Pedriza, cogiendo el desvío de la izquierda que me baja hacia Canto Cochino en un impresionante descenso por una pista estrechita. El porqué de seguir este camino es para no perderme el puertecillo que nos sacará de la Pedriza a mi compañera y a mí. Si es que me pierden las subidas...

Llego al final a las 13:30 pm (3:03h de ruta) con 56,5 kms y 1670 metros de desnivel. Le he ganado a la ruta circular convencional 6 kms y 280 metros de desnivel. A esto le llamo yo exprimir la zona, jajaja! Y es que es un gusto pedalear por La Pedriza y aprovechar todas las opciones que te dan las pistas del Parque. Lo malo es que cada vez que vengo a hacer estas Zetas me vuelvo loco con los pedales.

Rutas anteriores por esta zona I.
Rutas anteriores por esta zona II.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Zetas de la Pedriza: Retos, dudas y soluciones para el Soplao

Esta ruta la tenía entre ceja y ceja desde hace varias semanas, pero el inclemente invierno había cerrado el Parque Regional de La Pedriza para los usuarios de sus pistas.

Hoy es el día. La orografía de la Pedriza es ideal para comprobar algunas cuestiones sobre las que tengo algunas dudas de cara a los 10000 del Soplao de este año. Y de paso, puedo comprobar mi estado de forma con una cronoescalada de casi 16 kms y cerca de 900 metros de desnivel acumulado (muy parecido a Cruz de Fuentes –el puerto rey del Soplao-).

Después de comerme un buen atasco mañanero en la M40 (me pregunto a dónde irá tanta gente un miércoles tan temprano…), llego al parking situado a las afueras del Parque de La Pedriza. El día, absolutamente veraniego, me presenta credenciales con un cielo azul intenso y 18 grados a las 10:30. Así da gusto!
A las 10:51, y tras estirar un poco más de lo normal, me pongo en marcha. La idea es cronometrar la ascensión al Collado de los Pastores y compararla con el tiempo que hice en septiembre del año pasado, momento en el que me encontraba bastante bien. Es una subida larga, con más de 15 kms de pendiente ininterrumpida, solo con un pequeño descanso en mitad del puerto.

Pienso en tirar desde el principio aunque la salida en frío hace bastante pupa y a mí, además, me cuesta coger el ritmo. Tengo el dudoso propósito de no bajar al plato pequeño en toda la subida e intentar esquivar los dos o tres piñones más grandes.

A la media hora llego a la encrucijada de pistas por donde una viene del parking de Canto Cochino. Un pequeño flato inquieta el pedaleo y por ello intento respirar regularmente. Ahora llegan rampas más duras, cercanas al 15%, las solvento, y continúo subiendo.

La pista da un respiro alrededor del km 10 y se suaviza bastante. Tanto que hay momentos que no hay plano inclinado. Es el momento de meter el plato y bajar todos los piñones. A velocidades de 30 km/h los momentos dulces pasan deprisa y la situación pronto se vuelve a endurecer. Llevo 47 minutos penando y acabo de dejar las antenas a mi izquierda. “No las tengo todas conmigo”. “Creo que voy rápido y constante”, pienso, pero el tiempo también pasa que se las pela.

Me queda afrontar la última zeta, la más larga de todas. Parece que termina pero no termina nunca. El giro no llega y el tiempo sigue pasando. Me parece que no finalizo antes del tiempo de septiembre.

Ahí está el giro, ufff, por fín. Solo queda uno más a la derecha y 200 metros hasta el Collado. Aprieto los dientes intentando, como en toda la subida, que las pulsaciones no se me disparen más allá de 160.

Conseguido. 1:06:14, seis minutos menos que hace siete meses con una media de 14 km/h. Mucho menos de lo que esperaba, la verdad; con un minuto menos que entonces me hubiera conformado. Me bajo de la bici muy satisfecho y pienso que el entrenamiento empieza a rendir sus frutos. Eso sí, no se si seré capaz de repetir tamaño esfuerzo. Más allá del tiempo empleado, también me interesaba saber cómo dosificaría el bidón de agua durante esta prueba, ya que era el único líquido que hoy llevaba. Y también respondió positivamente.

Ahora me dirijo hacia el Comedero de Buitres, pero ya menos alborotado. Me encuentro a unos forestales talando árboles y quemando ramas. Disfruto un poco más de ese paisaje espectacular de esta zona que ve nacer al Manzanares entre sus rocas. Por cierto que es un gozada observar cientos de pequeñas cascadas cristalinas fluir desde lo alto de las montañas, beber de ellas y refrescar el sudoroso y sufridor pescuezo. El Manzanares, por su parte, bajaba potente, con fuerza, con las ganas que dan las nieves que casi han desparecido ya de las cumbres pero que han llenado de vida toda la sierra de Madrid.

En el Comedero giro a la izquierda para coger la pista que sube a la Nava. Empiezo a subir tranquilo y voy incrementando el ritmo paulatinamente. Me cruzo casi arriba con un senderista que ya bajaba desde los casi 2000 metros de La Nava. Utilizo la misma secuencia de marchas que en la subida al Collado de los Pastores y culmino los 5,5 kms y casi 400 metros de desnivel en 32:02. Arriba, y sin poner pie a tierra inicio la bajada que me llevará de nuevo al Comedero de Buitres. En la bajada me cruzo con un biker que sube y al que levanto la mano dándole ánimos.

Termino el descenso, bebo un poco, como una barrita y ala! pa`rriba de nuevo. Esta vez quiero ser más regular, empezar más fuerte y mantener las 150-155 pulsaciones. En la subida veo de nuevo al biker que un rato antes subía y que al verme otra vez debió pensar “Pobre, se le habrá olvidado algo arriba”. En la segunda parte de la subida empiezo a notar el cansancio y las piernas bastante cargadas. Llego arriba en 31:10. Y esta vez ya si, descabalgo de mi atormentada montura y me tiro en una piedra a observar el horizonte infinito.


Y aquí las dudas han terminado. 38 kms. Desde fuera del Parque hasta La Nava, bajar al Comedero y volver a subir a La Nava administrando un bidón de líquido es posible. Pienso que en el Soplao si bebo cada veinte minutos- media hora (que es lo recomendable) el bidón aguanta sin vaciarse entre avituallamientos. Bien es verdad que si el día sale muy caluroso habrá que hacerse con un segundo recipiente por si las moscas.


Otra de las dudas que tenía era la capacidad de los tres bolsillos de un maillot. Y hoy los he llenado con una cámara de fotos y el móvil (en bolsillo izquierdo); una cámara embalada en su caja y una funda con multiherramientas, bombona de CO2 y su adaptador (en el central); y dos barritas, llaves del coche y bote de aceite (en el derecho).

Conclusión: Al Soplao iré sin mochila (el año pasado me destrozó la espalda), con bolsa bajo sillín, los bolsillos del maillot apretados y con un bidón en la bici.

La bajada desde La Nava hasta el coche me la tomo tranquila y evitando en la medida de lo posible los típicos “sustitos”. Una inoportuna caída que eche al traste todas las ilusiones de tantos meses no sería de recibo. El firme de la pista desde el Comedero de Buitres, muy arreglado, es casi una alfombra roja sin apenas obstáculos. El descenso desde La Nava, en cambio, sigue en su estado original, bastantes piedras sueltas y mucha arenilla seca que te puede deslizar contra un árbol o al vacío en cualquier descuido.

Ya en la carretera y a punto de terminar el mini puerto que te saca del Parque un coche me pide paso. Le digo que no me adelante porque en la bajada seré más rápido que él. El conductor atendió a razones y no puso pegas.

Ya en el coche contemplo los datos de la ruta donde lo más destacable son los 60 kms finales y 1800 de desnivel acumulado, además de las buenas sensaciones con las que me marcho a casa, máxime cuando este esfuerzo viene inmediatamente detrás de otro de 83 kms en una ruta de asfalto. Esto es un no parar!!!

Espero que tras el Soplao todo vuelva a la normalidad, ciclísticamente hablando, y restablezca el disfrute de una forma más sosegada que ésta, la cual ahora me tiene absolutamente enganchado, imbuído y obsesionado.

Ansia viva.

domingo, 20 de mayo de 2007

Zetas de la Pedriza y primer desembarco en La Nava

Buena ruta la de hoy también. Buen tiempo y mejor compañía. Hoy, por fin hemos culminado las Zetas con el ascenso a La Nava, lo que supone un acumulado de 1200 m en 40 kms (La salida se ha hecho desde Canto Cochino). Incomparable sitio donde casi se aprecia la curvatura de la Tierra.

Hoy se nos ha unido otro biker más, el compeñero de piso de Jose, un buen elemento que ha tenido las narices de coger su bici después de un año y meterse una buena etapa de montaña sin complejos ni remisiones. Y además se viene a Picos. Gente con sangre. Ole por ti Iván.

Y olé por tí, Jose que te estás convirtiendo en un escalador nato, cada día más acoplado a tu nueva bici. Mención especial para Kiko, el paradigma del campeón quejica. Me quejo por todo, pero tengo unos cojones cuadrados y llego allá donde llegan los demás, y esto con unos serios problemas de transmisión en su bici. Olé por Delfi2 porque baja que se las pela. Si llevara una doble no se lo que pasaría. Sus tumbadas asustan. Y Juanma, de tí ya me aburre escribir lo mismo de todos los findes. Subiendo estás a un nivel inalcanzable para la mayoría. Aguantarte la rueda es jugarte una buena pájara.

Y, que narices, ole por mi, por estar con este grupo. Todo un placer.

Por Sportbilly

Para completar la crónica de Pablo.

Empezamos sobre las 9.45 a pedalear desde Canto Chochino con el objetivo de subir a la Nava (desde fuera del parque salen unos 50km con más de 1500 m de desnivel----excesivo...)

Hicimos las zetas en sentido horario (creo que son menos duras). Los primeros 3 km de pista asfaltada, con unas cuantas rampas duras que sirven para calentar... De ahí subimos hasta el collado de los pastores donde seríamos unos 30 bikers (parecía una manifestación...)

Desde allí y en rápido y merecido descenso, nos dirigimos al comedero de buitres donde después de reagruparnos (todos menos la máquina Kiko, que a su ritmo y sin parar!!! empezo la dura subida a la Nava, este chico, cuando se compre la bici nueva nos va a dejar tirados a todos...).

Aquí Iván decidió quedarse y no subir a la Nava, con lo que el resto del grupo (Jesús, Jose, Pablo y yo, Kiko ya nos había pasado) empezamos la subida: 470m de desnivel en 5km. Coronamos todos la nava y tras descansar después de los 23 kilómetros que llevábamos (la mayoría de subida) empezamos una frenética bajada de 17 km hasta Canto Cochino.

La bajada sin demasiadas consecuencias y bastante divertida. (Susto de Pablo con unas piedras y surcos, pero controló la bici que más quisieran hacerlo así muchos de descenso...)

Al final cervecitas con limón en Canto Cochino para reponer fuerzas. Genial ruta una vez más. Como siempre, los que no fueron, se lo volvieron a perder...