En el Collado de las Palomas.Decidido el día del retorno, la idea de meterse una kilometrada por estos parajes solo sedujo a Tony, del CC Mammoth, que en su preparación para sus próximos retos (Colmenar, 10000 del Soplao, Pedals de Foc Non Stop, y quien sabe si la Salzka...) le venía que ni pintado. Y así fue. A las 9:50 comenzábamos a pedalear sin tener la idea exacta de los kms que tendríamos por delante. Y creo que a ninguno de los dos nos importaba en exceso.




Para empezar cambié el punto de partida de la ruta original, y en vez de salir desde el Puerto del Cardoso retrasé el comienzo a Montejo de la Sierra (alt. 1152). Así calentaríamos las piernas rapidamente ya que desde Montejo hasta el Cardoso se va cogiendo altura paulatinamente y tienes unos tramos rompepienas que vienen bien para tomar pulsaciones.
Una vez en el Cardoso (1358) continuaríamos por pista hasta el Puerto de la Hiruela (1477), donde se divisa el Cerro Porrejón (1827) con todo su esplendor. Desde la Hiruela, buscaríamos tras un par de kms de subida por carretera la pista que enlaza con el Collado de las Palomas. De esta forma evitaríamos la salvajada de trepar 300 metros casi en vertical con las bicis al hombro hasta el Collado Salinero para conectar con nuestro camino (Ay Edu, ese alpinista que llevas dentro a veces te pierde).


En el Collado de las Palomas comienza una zona donde se rueda rápido. Buena pista y mejores vistas que contemplan toda la Sierra de la Puebla y como el GR 88 la corta como una tijera desde el fondo de un desfiladero. Aquí se acumulan muchos kms que pasan relativamente rápidos hasta que se llega al Cerro de la Torrecilla (1511), una atalaya sobre el embalse de El Atazar y el pueblo que lleva el mismo nombre.
En este punto la ruta variaría con respecto a la de hace 4 meses. Si con Edu, bajamos directos hacia El Atazar, en esta ocasión nos deslizaríamos por la loma sur de este collado para coger un espectacular descenso en zetas que nos llevarían hasta Alpedrete de la Sierra (887), punto más bajo de toda la ruta.

Desde este pueblo, con unos 72 kms en las piernas y tres horas de ruta, comenzaríamos el remonte constante de altura. Un puertecillo y varios subibajas nos conectarían con El Atazar (995) y nos pondrían con 85 kms en disposición de afrontar lo más duro de toda esta ruta. Lo más duro pero también lo más espectacular: la subida a Peña Cuervo (1659). Pero antes de proseguir el camino, este punto quedaría marcado como avituallamiento y parada más larga de toda la ruta. Unos 10 minutos para una Coca Cola, un plátano y un pequeño bocata de chorizo que serían nuestro combustible.
Comienza el calvario a peña Cuervo.


A partir de aquí y como contraprestación por las rampas que nos tocaría superar, la naturaleza ofrece un grandioso paisaje lleno de vegetación y fauna donde es fácil encontarse con venados, zorros o alguna alimaña en pos de la defensa de un teritorio indómito. Y lo mejor de todo es que las excursiones de chiringuito montañero no han llegado hasta aquí. O al menos se quedan en los núcleos urbanos que circundan estos bosques.
Terminada la dura subida a Peña Cuervo y sus porcentajes que rozan el 20% en varios puntos, contemplamos el extraordinario panorama natural de la zona y los pueblecitos que se asientan a nuestros pies sobrevolados por algunos cuervos. Prádena del Rincón, Montejo, Horcajuelo de la Sierra... dan la sensación de no ser más que simples maquetas de exposición.


Tras este breve lapsus, de nuevo la carretera nos desliza hacia la Hiruela, primero en un rapidísimo descenso y, luego, en una árdua subida de un par de kms para enlazar con la pista que nos desembocaría en el Puerto del Cardoso. En este punto llega ya ese pensamento de “hasta los cojones de subir”. Sin haber llevado un ritmo muy alto, seguimos todo lo ágiles que nos permiten la suma de horas y kilómetros. Los dos vamos más o menos con las mismas fuerzas y tan solo unos metros nos separan en las últimas subidas.

Desde aquí, y hasta el Cardoso, se deshace lo ciclado por la mañana pero con el sol brillando desde poniente. El Cardoso nos acogería tras un sendero que descubrió Edu la vez anterior, y que no me permitiría saltarme. Hasta aquí, 105 kms, no está mal. Solo queda volver a Montejo, esta vez por carretera, donde mi compañero me propone un calentón de doscientos metros finales al cual entro al trapo, cómo no, jeje... Y con las pulsaciones rozando el límite paramos las bicis con esa satisfacción inigualable del deber cumplido y hasta con cierta pena de finalizar. El día ha sido sobresaliente.
Aunque nos conocemos bien de unas cuantas marchas y carreras, era la primera vez que rodaba en una ruta con Tony, un máquina multideporte con especial cariño a las dos ruedas, la competición y a exigirse siempre el máximo. Espero que sea la primera de muchas más, compañero. Ha sido un placer culminar este recorrido al lado de alguien tan parecido a uno mismo.

Y todo terminado arrojó estas cifras:
114 kms
18,3 km/h
2600 da+
6h11 de ruta sin contar paradas (30').
22% pend + máx.
15% pend – max.
1774 Alt max.
897 Alt min
1347 Alt med
4 Cañitas post ruta
La ruta en Wikiloc.