τὸ νικᾶν αὐτὸν αὑτὸν πασῶν νικῶν πρώτη τε καὶ ἀρίστη
"La victoria de uno sobre sí mismo es la primera y la mejor de todas las victorias"

domingo, 2 de octubre de 2011

Maratón Sierra Norte 2011

Una de las maratones clásicas dentro del calendario madrileño es sin duda la "Sierra Norte". Con esta ya van once ediciones, las dos últimas bajo el amparo del club Madroño BTT. La verdad es que da gusto participar en eventos con una organización como esta, de principio a fin lo tienen todo atado y anudado. Señalización, información de controles y zonas peligrosas, avituallamientos... Además, el personal que tienen desplegado a lo largo de todo el recorrido no deja lugar a posibles equivocaciones en los cruces. Y para rematar, tienen a una banda de chavalines marcando los dorsales en los controles que solo con verles la cara de ilusión cuando llegas a toda pastilla dan ganas de hacerles la ola.


La Sierra Norte de este año se presentaba un poco antes de lo acostumbrado, y siendo allá por 2007 mi primera carrera no-competitiva (lo que ha llovido desde entonces!!!) le tengo un aprecio especial. Esto sumado a las ganas de quitarme el amargo sabor de boca que nos dejó la anulación de los 88 de Mammoth una semana atrás formaba un cóctel explosivo. En definitiva, muchas ganas de rematar la temporada con un resultado positivo.

El recorrido de esta marcha gira en torno a la sierra de la Cabrera y el Medio Celemín, por zonas donde hay todo tipo de terrenos, desde las trialeras y planchas de granito donde hay que tener cierta pericia encima de la bici, pasando por pistas o caminos donde se puede rodar rápido -aunque este año la cantidad de arena lo hacía complicado- y senderos entre jaras donde las piernas se llevan bonitos arañazos como recuerdos de nuestro paso. Un disfrute absoluto con 80 kms y 1400 metros de desnivel positivo de puro BTT.


Poco antes de la salida, entre los nervios y el frío, pude charlar un poco con mi pareja frustrada en los 88, el gran Tony; con Bruna, que venía de hacerse la Pedals de Occitania en los pirineos franceses; y con los hermanos Blasco, a los cuales no veía desde la Madrid Bikex. También vi a lo lejos a Joaquín, Borja y demás corredores de alta alcurnia, a los que no pude saludar hasta el final de la mañana... Por cierto que casi me presento en la salida sin poner el dorsal a la bike. Vaya cabeza.

A las 8:45 se dio la salida neutralizada. Los miembros del Altillo abrieron el pelotón por las calles del Berrueco y 600 bikers les secundamos por detrás. A algunos les sigue costando mantener la distancia de seguridad con la moto que abre la carrera. A mi, como siempre, todo esto me pilla algo despistado. No tengo el instinto asesino que saca a la fiera que llevamos dentro para coger las primeras posiciones. Cuando entramos en la pista que daba vía libre a la carrera, me precedían no menos de 100 tíos con lo que, como siempre, había que intentar remontar.


Nada más comenzar a pedalear noto que voy con buenas sensaciones pero intento no exprimirme desde el inicio. Los caminos estaban muuuuy secos y la abundancia de arena y grava podía tirarte como pusieras demasiado entusiasmo en los primeros kms, así que tomé precauciones para no echar por traste el prometedor día de BTT que tenía por delante.

Al poco de comenzar ya tenía a tiro el maillot blanco de Euskadi Extrem de Tony -este si que anda avispado en las salidas-, otro indicador de que las patas hoy acompañaban. Pero después de descender las primeras trialeras y de rodar por unas pistas donde se pone el modo locomotora, dejé de sentir en el rebufo a mi querido compañero, lo cual me extrañó bastante ya que apenas llevaríamos 15 kms y no era normal que se descolgara tan rápido. De vez en cuando, cuando las vistas a los caminos se abrían, creía intuir la cabeza de carrera, o eso me imaginaba yo para motivarme en mi lucha por no perder la buena marcha que llevaba hasta ese momento.

Foto de Luis Montero Cimas www.tem40k.es

Por otro lado, no quería estropear nada en la bici e intentaba ser muy cuidadoso con los cambios y anticiparme en todo momento al terreno. También rezaba para no pinchar ya que el año pasado un inoportuno reventón me tuvo un buen rato parado. Con todo iba disfrutando del día, del entorno y de la excelente temperatura que nos acompañaba. Y es que con la fantástica organización y una atención tan buena a los corredores uno se siente como en casa.


Poco a poco fueron pasando los kms. Los primeros 23 volaron en apenas una hora de carrera. El objetivo, si el ritmo se mantenía, era bajar de las 4 horas, aunque el reto iba a ser molto complicado. El año pasado terminé -pinchazo incluído- en 4h35, con lo que el márgen de mejora tendría que ser espectacular. Lo importante es que me iba encontrando cómodo encima de la bici, sin presiones por delante ni por detrás y saltando de grupo en grupo buscando otro maillot: el arlequinado rojo y azul de mibotadevino.com de David Blasco, al que tenía por delante y que, sin duda, era una rueda ganadora; no en balde el año pasado quedó 12º en este mismo recorrido. Pero para ello había que remar todavía bastante.


La bajada donde reventé hace un año la tomé con las precauciones oportunas. Al terminarla tuve que hacer parada técnica justo cuando cogía a un grupo al que llevaba visualizando bastante tiempo. Tras montarme de nuevo y subir un sendero pude disfrutar del descenso que nos sacaría a la pista del Canal, seguramente el de más pendiente de todo el recorrido. A partir de ese punto, dos o tres kms de subida por asfalto roto donde no se porqué, pero se vuela... Las sucesivas eses de esta antigua carretera preceden a una pequeña subida que se pasa rápido y donde la organización había situado el segundo control de paso.

Al poco tiempo siento que de nuevo tengo ganas de pipi pero decido no parar hasta llegar al 2º avituallamiento. Ya tenía la visual del maillot de David Blasco aunque no logré alcanzarle hasta que llegamos al avituallamiento del km 45. Y como yo ahí, además de rellenar el bidón tenía que hacer más cosas, tanto él como su grupo se me volvieron a escapar. Les cogí en las estribaciones del Medio Celemín, la subida más dura y larga de toda la ruta y, a la vez, la zona más espectacular de toda la carrera por la frondosidad del bosque que atravesamos en las partes más bajas de la ascensión. Una vez atrapado el mayor de los Blasco, le insisto para que me coja la rueda, pero me dice que prefiere ir a su ritmo. De ese minipelotón me marcho con uno del CC Torrejón con el que compartí bastantes kms. Por detrás el vacío. Por delante ganamos todavía algún puesto a la gente que iba acalambrada...


Tras pasar el tercer avituallamiento, donde apenas me tomé un vaso de agua y medio plátano, continué mi contrareloj particular en busca de las 4 horas con la ayuda de mi compañero de fuga que en las zonas más llanas iba tirando fuerte. En esos momentos el cuenta me marcaba una media de 20,3 kms/h con lo que era factible conseguir el objetivo. Había que mantener. Pero en una de las trialeras que nos tocó bajar en ese momento, un biker al que llevábamos por detrás me adelantó como un poseso y me hizo coger la "zona sucia" donde me calcé un guantazo importante. Salí por orejas y, al caer, la bici me hizo una llave de tijera en el muslo. Al levantarme tenía un dolor intenso en el cuadriceps y apenas podía pedalear. Tras temerme lo peor, el dolor se fue mitigando hasta casi desaparecer... ¡!

En pocos minutos volví a coger a mi compañero del CC Torrejón. Por cierto, el que bajó con tanta prisa la trialera estaba en la siguiente subida parado al lado de su bici con unos calambres importantes. Si es que las prisas no son buenas.

Cuando llegamos a las pistas que van paralelas a la N-I mi compañero del CC Torrejón se fue quedando rezagado. Por delante vi a un ciclista al que no me costó demasiado dar alcance e incluso pasarle en lo que sería la última subida de la prueba. Faltaban 10 kms para el final. Este último repecho, con bastante pendiente y muy descarnado, costó lo suyo superarlo y creo que allí me dejé el último aliento.


A partir de este momento cruzamos un puente sobre la vía del tren y nos dirigimos a los últimos senderos que en poco más de 8 kms nos dejarían a las puertas del Berrueco, trayecto donde perdí la rueda de este último biker, mucho más hábil que yo en el terreno roto por el que circulábamos.


La entrada bajo el arco de meta la hice con un tiempo de 4h09' en la posición 21º, así que finalmente no pude bajar de las 4 horas (las marcó el puesto 14º). Por lo menos el que ganó llevaba mi apellido, Rodrigo Gil Abascal, que terminó en 3h45.

Clasificación.

En resumidas cuentas, quedé bastante contento con las sensaciones que tuve y el tiempo final. No hace demasiado un resultado así era pura ciencia ficción para mí, así que no puedo quejarme... aunque sigo queriendo más... :D

Nada más llegar me encontré con uno de mis compañeros de fatigas en la Salzka, Joaquín Álvarez, que había terminado 5º. Vaya máquina está hecho, este chaval se va a salir en el Open de Madrid de este año.... La mala noticia fue enterarme de la retirada de Tony por partir la cadena en dos ocasiones y de la caída de Borja Chivato con rotura de clavícula en una de las primeras trialeras.


Tras la batalla llegaba el tiempo de las risas, las historias y los planes de futuro mientras nos poníamos ciegos de cervezas, empanada, pasta y melón... Todo buenísimo. Otra vez hay que dar la enhorabuena al Club Madroño de BTT por la espectacular maratón que nos han vuelto a montar. Y agradecer especialmente a José Sastre, Javi Arganda y a todos los que estuvieron realizando fotos por sacarnos tan guapos y tan majos. Gracias de verdad.


Verte rodeado de cracks por todos lados es el mejor fin de fiesta para este clásico de la sierra de Madrid. Que no nos falte ningún año.

El próximo fin de semana echo el cierre a la temporada con la maratón de Carpio de Tajo (Toledo). A ver cómo se da.