τὸ νικᾶν αὐτὸν αὑτὸν πασῶν νικῶν πρώτη τε καὶ ἀρίστη
"La victoria de uno sobre sí mismo es la primera y la mejor de todas las victorias"

domingo, 5 de julio de 2009

De Cercedilla al balcón de Pasapán

Sólo una montaña hasta hoy me había brindado la sensación de volar como un pájaro por encima de la meseta castellana: el Pico Tres Provincias (alt. 2129). Hoy, tengo un segundo mirador desde donde contemplar la inmensidad de Castilla a vista de águila, y está un poco más arriba del Puerto de Pasapán (alt. 1843), a 2000 metros. Para llegar a este lugar hay que subir y padecer la pista que sale desde lo alto del puerto y olvidarse de los 9 kms de rampas que uno ha dejado atrás, asunto éste verdaderamente complicado. Sólo 2 kms y pico y 150 metros de desnivel más nos han separado unas cuantas veces de este privilegiado balcón. Merece la pena visitarlo.

Unos días después del castigo físico y mental que supuso mi primera Pedals de Foc Non Stop, y más o menos recuperado, voy perfilando la ruta que cerrará el círculo al tremendo rutón por los Pirineos con otra visita a Pasapán, pero esta vez saltándome la parte de la Bola del Mundo y la Loma del Noruego.

Para ello cuento con un día soleado de los que permiten ver el perfil de las montañas desde cientos de kms de distancia, acompañado del calor propio de estas fechas. La historia de esta ruta está motivada por la curiosidad que me provoca comprobar a dónde lleva la pista que sigue hacia lo alto de la montaña en el puerto de Pasapán y que siempre hemos obviado en los pasos por este lugar.

Bajada a la Fuente de la reina.

Así, la salida desde Cercedilla para subir a la Fuenfría la hago con un ritmo superior al de dos semanas atrás, ya que el recorrido de hoy elimina la parte dura que supone el camino Smith, las duras subidas a la Bola del Mundo y a la Fuente de la Reina por el GR10.

Tras algo menos de 50 minutos llego al alto de la Fuenfría donde me encuentro la típica aglomeración de senderistas que suele haber en esta época del año. Continúo sin parar por la calzada romana hacia la Fuente de la Reina. Llegando a este lugar me doy cuenta de que el bidón del agua se me había caído. “Y hoy voy sin mochila”. El portabidones (de carbono) se había partido producto de las intensas vibraciones que soporta esa zona del cuadro.

Sin entrar a valorar nada más, no me cabe otra que remontar la pista por donde estaba bajando y recuperar el objeto perdido. De lo contrario, me iban a ver en casa muuuucho antes de lo previsto, ya que, aun teniendo localizadas dos fuentes en el recorrido, no podía aventurarme a realizar la subida a Pasapán sin reserva líquida. Inviable.

Alrededor de un km y medio más arriba encontré al saltarín de mi amigo porta-líquidos, dando por buena la búsqueda. Volverme a casa a las diez y pico de la mañana hubiera sido un duro golpe.

En la Fuente de la Reina había unos cuantos ciclistas efectuando la parada casi obligatoria en el lugar, y más abajo, en los Montes de Valsaín, y en el inicio de la Cañada Soriana, también me crucé con otros tantos.

Montes de Valsaín.

Hacia la Cañada Soriana.

No volveré a ver a nadie más hasta la subida del rampón que hay nada más pasar el embalse de Revenga, que acogía hoy a numerosos pescadores, donde tres ciclistas me saludan con cara de no estar disfrutando demasiado el terreno rompepiernas de la zona.

Hago sin novedad el resto del recorrido por el GR88 hasta la Fuente de Paco, donde paro para reponer líquidos y refrescarme. Lo de costumbre. Observo como la falta de lluvia ha convertido la Cañada en un erial amarillo solo refrescado por el verde intenso de la vegetación que pueblan las montañas cercanas.

Cuadro costumbrista.

Repuesto de líquido y tras comer una barrita, me dirijo hacia la entrada del Puerto, y tras una severa lucha con el portón giratorio para meter la bici (al final la subí a pulso por encima de la valla), comienzo con la pista que casi 9 kms después te deja en lo alto del puerto. En el trayecto, a media subida, me encuentro con un biker que pedaleaba bastante tranquilo y que unos kms más arriba, cuando las últimas revueltas te dan la panorámica de buena parte de la ascensión, veo como se da la vuelta y pone pies en polvorosa.

Hiperventilación.

Sube que te sube...

Ya queda menos...

Como mire a un lateral, me ensarta.

“Pues vaya”, pienso, “me toca abrir y cerrar todos las cercas”. Y así, tras cincuenta minutos más o menos, llego arriba, donde unas cornudas vacas me esperan con sus cencerros ‘tolón-tolón’.

Y ahora, donde siempre bajaba hacia la arrastradera que te deja en el embalse del Espinar, tocaba seguir subiendo hacia no sabía bien dónde. Por las referencias del mapa de la zona, el trayecto no podía ser demasiado largo (2 o 3 kms a lo sumo), pero ignoraba el estado de la pista y el desnivel.

Muy al fondo, las antenas de la Bola del Mundo.

Los primeros 500 metros están bastante rotos y me cuesta avanzar por ellos a más de 7 u 8 kms/h. Una vez pasada la primera revuelta y tras un portón que dejo abierto para la bajada, la pista se convierte en dos roderas creadas por los todo terrenos, aunque por lo crecido de las yerbas, por ahí no deben pasar a menudo los forestales. A medida que se sube, los matorrales van estrangulando la pista, y los pinos bajos crecen en las veredas del camino con la suficiente concentración como para esconder cualquier tipo de alimañas.

Impresionante panarómica de la subida al puerto.

Bien podría ser la imagen de la Meseta Norte desde Tres Provincias.

El Puerto de Pasapán desde arriba.

Efectivamente, tras dos kms y pico y 150 metros de desnivel llego arriba. Un pequeño refugio en ruinas me da la bienvenida y me ofrece contemplar desde el balcón donde se asienta su envejecida construcción, las impresionantes vistas al norte, sur, este y oeste. Sobretodo cautivan las del norte, con la inmensa Castilla a tus pies y sus tonalidades amarillentas, donde las numerosas poblaciones que se divisan (incluida Segovia) se ven reducidas a unas manchas oscuras cual chapapote en el vasto océano. Esta sensación donde ningún obstáculo se interpone entre los ojos de uno y el infinito solo me la había ofrecido el Pico Tres Provincias, en el centro de la Sierra Cebollera, al noreste de Somosierra.

Esta atalaya de unos 1000 m2 es el comienzo de la Sierra de Quintanar, que llega hasta las primeras estribaciones de los Ángeles de San Rafael, y que se podría atravesar por la cuerda de la montaña por un difuminado sendero.

El Embalse del Espinar.

Tras disfrutar un rato en este memorable lugar y su majestuosa tranquilidad, desciendo por la pista hasta el Puerto de Pasapán donde, ahora sí, salgo por el camino que me lleva hasta la tremenda arrastradera. En ese momento no tenía muy claro si quería bajar sus exagerados desniveles de hasta el 35%, aliñados con montones de piedras sueltas, montado a lomos de mi bici. Pero una vez te metes en harina, o te caes, o sigues hasta abajo. “Arrrrrrgggghhhh, que dolor de dedos”, alcanzo a decir a los pies de este monstruo.

Marichiva, una de cal y dos de arena.

De camino al Collado Marichiva repongo agua en la pequeña fuente que hay poco antes de cruzar el río Moros. Por entonces vuelvo a ver la presencia humana que no percibía desde el embalse de Revenga. El calor apretaba y las fuerzas iban ya justas, así que hasta los pies del famoso collado me lo tomo con tranquilidad.

Superada la última subida del día (que termina por fulminarte en apenas 15 minutos de tortuosa pendiente, piedras y tierra suelta), cojo la trialera que se haya frente al portón y refuerzo la sensación de sufrimiento-disfrute que aporta esta bajada llena de podrolos, raíces, troncos caídos y senderos que obligan a un continuo zigzageo y a una perpetua frenada express. Hoy ha habido más sufrimiento que disfrute por el intenso dolor en la mano izquierda, reproducido por este tipo de terreno triturador de lesiones, tras la caída en la Loma del Noruego hace 15 días.

El (sucio) reflejo de la satisfacción.

Una vez en el coche tengo la sensación de que esta ruta ha sido algo así como un homenaje a Tres Provincias desde la parte más occidental de la Sierra de Guadarrama. Dos puntos cardinales que bien podrían ser el inicio y final de una posible “Trans Guadarrama”.

Joer… ¡Qué peligro tiene la mente…!

Datos de la ruta:
65,34 kms
5:26 h de tiempo total.
4:38 h de pedaleo
14,1 kms/h s/c paradas
70,0 velocidad máxima
1834 metros de desnivel acumulado
Cota más alta: Refugio en ruinas del alto de Pasapán (alt. 1998)
Temperatura <17/27>


Otras ediciones de esta ruta.

4 comentarios:

Eduardo dijo...

Enhorabuena socio!!

Cuando perfiles esa ruta que se te ha pasado por la mente me cuentas, a ver qué podemos hacer, igual hay que ponerle alforjas a tu bici, jejeje.

Un abrazo máquina!

Eduardo.

pablo.bk dijo...

En la próxima que nos veamos, lo comentamos... a ver si se puede hacer algo.
Je, je, je...
La Ruta de los Conquistadores la tengo en el blogg como uno de los sueños... No estraía mal verdad?

Un abrazo!

Gineta dijo...

Bonita foto la de la cabecera.

Lástima que la imagen no haga justicia al momento que viví cuando la tomé en mayo durante la carrera de los 10.000 del Soplao.

Gineta dijo...

¡No problem! Disfrútala.