τὸ νικᾶν αὐτὸν αὑτὸν πασῶν νικῶν πρώτη τε καὶ ἀρίστη
"La victoria de uno sobre sí mismo es la primera y la mejor de todas las victorias"

sábado, 18 de julio de 2009

Por el Alto Tajo con dos 'sandokanes'

Sábado, 18 de julio.

5:30 am. Suena el despertador. Me levanto como un resorte ya que la ruta de hoy iba a ser diferente y no permite dudas ni retoces en la cama. Diferente porque la salida se encuentra a casi 200 kms de Madrid. Diferente porque será la primera ruta en la que pase noche fuera de casa para continuar montando al día siguiente. Diferente porque mis compañeros serán dos ‘sandokanes’. Sin duda, una experiencia nueva.

Me cito con Edu y Víctor en Molina de Aragón, al este de Guadalajara, entre las 9 y 9:30 para hacer acopio de víveres antes de salir a rutear. A esa hora un ’chino’ ya había abierto y gracias a su inquebrantable espíritu de trabajo pude comprar una pila para el cuenta, ya que la anterior había decidido morir justo esa mañana. Edu, por su parte, siguió su peculiar relación con el gremio frutero. Víctor, mientras, terminaba de adiestrar la presión de sus ruedas, bastante rebeldes durante las siguientes horas. Con todo listo, y tras un buen desayuno, ponemos rumbo hacia el Parque Natural del Alto Tajo.

Nos dirigimos al Barranco de la Hoz del Gallo, entrada del Parque, con las bicis bien repletas de todo lo necesario para pasar un par de días perdidos por los montes… Comida, sacos de dormir, esterillas, utensilios para cocinar, una muda por persona, y yo que sé cuántas cosas más iban repartidas entre las bicis de Edu y Víctor…

… la mía iba algo más ligerita. Es lo que tiene salir de prácticas con dos profesionales en este tipo de rutas. Espero que mis camaradas no me guarden demasiado rencor y acepten mi compañía en próximas aventuras a las que prometo ir mejor preparado.

Pasada la impresionante entrada por la Hoz del Gallo, y solucionado el primer y único pinchazo en los dos días, cogemos una pista que nos lleva hacia el pueblecito de Cuevas Labradas.

Para entonces ya algunos necesitaban imperiosamente aligerar sus alforjas de peso. Mientras, la temperatura remontaba de modo pausado desde los 9ºC con los que nos recibió en Molina de Aragón a las 9:00 am.

Y a pesar de eliminar tan solo el peso de una manzana, ya subía las cuestas con otra cara.

El paisaje que nos rodea es espectacular. Vamos por una interminable garganta, paralelos al río, y solo el paso de algún coche enturbia la solemne paz del lugar. La ruta promete. Próxima estación: Puente de San Pedro.

El rodar es tranquilo, aunque la favorable orografía nos hacía ir más rápidos de lo previsto. Aún así, es complicado no disfrutar del entorno con más paradas de las frecuentes. E incluso a veces es necesario dejar a tus compañeros avanzar mientras uno se empapa de las esencias del lugar. Quién lo diría en otro tipo de rutas…

Buena charla encima de una bici con un telón de fondo propio de un cuento de hadas. Estamos cerca del Puente de San Pedro, o “Aquí no se mueve ni Dios”, célebre frase que uno de nosotros espetó al comprobar como dos cicloturistas (ellas) preparaban sus máquinas para realizar una excursión por el lugar. “¿Sois ciclistas, verdad?”, atinó el don Juan a decir, mientras los otros dos doblaban sus espinazos por las risas.

Metidos en el GR10 dirección a Poveda de la Sierra, o "lo que surja", por que en estas aventuras he comprobado como la improvisación es la madre que guía nuestros destinos. Si estás cansado, se descansa; si te apetece bañarte, uno se baña; que quieres investigar este sendero, se investiga; que quieres trastear por este otro, pues trasteas; que te viene a visitar Morfeo después de almorzar, pues una siesta reparadora bajo una buena sombra se hace imprescindible; ¿Y la noche?, ¿Dónde pasa uno la noche?, pues en el mejor sitio posible una vez lo descubras, y eso nunca sabes cuándo va a ocurrir. Y así, las horas y la ruta transcurren en paz, sin prisas, sin apresuramientos, con la única urgencia de poner los cinco sentidos a la máxima potencia para no perderse nada.

Aunque a veces te viene a visitar la bestia que llevas dentro y te pones a subir pendientes del 3% a 40 km/h y levantando una polvareda propia de un mercancías…

… Pero solo cuando sabes que la recompensa está a escasos metros en forma de un extraordinario baño y un suculento aperitivo a base de tomates de ½ kg, queso curado y fuet. A lo largo de nuestro recorrido paralelo al río Tajo se hacía difícil seleccionar un lugar para disfrutar de sus aguas. Cientos de pozas de un impresionante color esmeralda salpican su cauce.

Avanzar. Avanzar se hace difícil cuando el paisaje te hipnotiza con un entramado de rocas, arboledas y pinares infinitos.

“Espero que los colores salgan en las fotos”, comenta Víctor mientras disfrutamos de un enjambre de tonalidades verdes que se pierden en el más allá. Y mientras, buscamos un puente con una gran poza bajo su arco de medio punto que nos estaba retrasando la comida. Hora tope para encontrarlo, las 16:00.

A Edu le llevábamos con el gancho ya que quería despojarse de los calores sin esperar a ningún sitio especial. Para él, cada recoveco del Tajo tenía su magia.

Y como si de una ciudad encantada se tratase, nuestro caminar se hacía lento hacia ese lugar que una forestal nos emplazó a unos 5 kms de distancia.

Las rocas con forma de aguja toman un protagonismo impresionante en este tramo del Parque.

16:30h. Por fin el famoso puente. Dejar las bicis y ponernos el bañador de una vez es posible.

Y con el cuerpo fresco y la barriga llena, el sopor te visita.
Es la hora de la siesta.
Unos duermen tumbados…

Otros sueñan de pie.

Y algunos en calzoncillos…

… se quedan más calmados.

Con el atardecer nos despedimos de este fantástico lugar. Nos quedan unas dos horas de luz. Dudamos entre llegar hasta Peralejo de las Truchas (a unos 20 kms) o buscar un sitio para pasar la noche y que nos permita otro chapuzón. En el Puente de Poveda decidimos salir de la carretera y coger la pista que lleva hasta el salto de Poveda, donde el Tajo echa sus aguas 30 metros más abajo en una espectacular cascada. Pero de camino a este lugar damos con el refugio de Fuente del Berro, justo al lado de un campamento de Scouts. Aquí haremos noche. Mientras Víctor y Edu se dedican a hacer el Tarzán en el río con una liana atada a un árbol (véase video), yo decido subir los tres kms hasta el salto de agua y, de paso, buscar alguna fuente en el lugar.

Atardeciendo, las murallas rocosas se hacen, si cabe, más espectaculares.

El salto de Poveda. No será el fin de mi solitaria excursión ya que seguí por una pista que picaba para arriba hasta un mirador que me dejó algunos minutos en grado de éxtasis.

Enfrente del Refugio Fuente del Berro listos para cenar entre álamos y pinos de gran altura. Después de un día para no olvidar había que reponer fuerzas. Unas mesas de piedra, el Tajo a pocos metros… Y nuestras amigas ciclistas que aparecen para pasar noche en el mismo lugar.

Domingo, 19 de julio.

La noche ya ha terminado. Para unos más deprisa que para otros ya que yo no pegué ojo debido al frío. Un saco de dormir fino tipo sábana y la ropa de abrigo que llevé fue mi única e insuficiente defensa contra una noche heladora. A las 4:30 am, ya desesperado, saqué la manta térmica para evitar la congelación, y gracias a ella pude terminar dignamente los gélidos momentos previos al amanecer. Mientras, mis dos compañeros dormían como cosacos en sus sacos de plumas. Está claro que pagué la novatada. La próxima vez prometo pasar la noche sudando como una oruga.

Entre unas cosas y otras (había que despedirse de las chicas) salimos sobre las 10:30 del campamento dirección Taravilla. Pronto nos salen al paso unas rampas del 13% y hasta el 16% que durarán no más de tres o cuatro kms, aunque una larga bajada donde volamos a casi 80 km/h nos alivió un poco las piernas. Hay que destacar como mis compañeros ‘sandokanes’ afrontan las subidas con unas bicis repletas de kilogramos. Menudo entrenamiento el que se meten con estas aventuras.

Parada obligatoria en un mirador donde se aprecia el espectáculo natural que el Tajo ha creado a su paso. Víctor en catarsis.

Tremenda la explosión de vida que tiene esta zona. Ha merecido la pena venir y descubrir un rincón más dentro de nuestra geografía.

Vista de la zona donde se sitúa el campamento y el Refugio Fuente del Berro.

Vuelven las rampas duras, aunque esta vez no llegaron a 2 kms. Sobre las 12:15 llegamos a Taravilla donde tomamos unos buenos bocadillos y rememoramos los momentos pasados. Aquí me separo de mis compañeros ya que la familia me esperaba. Ellos ponen rumbo hacia Baños del Tajo y yo cojo una carretera que en 23 kms me llevará hasta Molina de Aragón.

Entrada en Molina de Aragón y fin de esta fantástica aventura. Habrá más de este tipo, seguro.

Finalmente terminé los dos días con 105 kms (72+33), todos muy tranquilos y relajados. Las cuentas de Edu y Víctor son diferentes ya que la ruta que hicieron el domingo fue más larga que la mía. En cualquier caso, descubrir estos paisajes ha sido una increíble experiencia digna de ser repetida.

Por último quiero agradecer a mis compañeros el apoyo logístico que me brindaron durante la ruta, así como mi admiración por demostrar una increíble capacidad de amoldamiento ante todas las situaciones que te va exponiendo el recorrido. Ha sido todo un ejercicio práctico rodar con estos dos ‘sandokanes’.

6 comentarios:

Eduardo dijo...

Qué buena crónica Pablo, -alucinante-, la verdad es que estuvo genial la aventurilla, algo corta pero suficiente para sentir en el rostro ese inconfundible vientecillo de la libertad. Solo tenéis que elegir día y lugar, y estaremos..."De nuevo en ruta amigos, esta vez por..."-jeje-.

En fín que ha sido todo un placer!!

Pablo, creo que después de soportar estoicamente esa gélida noche puedes, por fuerza, estar más satisfecho que el mayor de todos los sandokanes.

Un abrazo a los dos!

Eduardo.

Jose Feria dijo...

Madre mía que pedazo de ruta no? las fotos impresionantes y el agua debía estar fresquísima. Lo que daría por un baño ahora en esas aguas...y no los 40 grados que tenemos aquí.

Un fuerte abrazo y si estáis por los madriles a finales de julio, contad con mi presencia :D

Pablo, esta vez has sido el globero de la pandi eh? ese chicarrón del norte, una sabanita y al raso! olé! jajaja

pablo.bk dijo...

Efectivamente era el globero del grupo. Pagué la novatada y el castigo fue severo, pero una vez que el cuerpo se recuperó, pasa lo de siempre... Hay que volver!!! Jajaja.
Cuándo te subes a Madrid? Yo me voy el día 1 a Santander. Creo que tengo medio engañado a Edu para hacer la ruta de Picos de Europa que todos conocemos... Algún voluntario más? Jejeje.
A finales de agosto bajaré al sur con la bici también. Espero hacer una ruta por la Serranía de Ronda y otra por el Parque de los Alcornocales, ya te concretaré las fechas.

José María dijo...

Error imperdonable, no conocía este blog. Felicidades por las rutas y el contenido.Al no conocerlo, tampoco sabía que me tienes enlazado. Por lo menos, ya he reparado la omisión de no tenerte en mi blog. Saludos
ChemaBtt

Juanma dijo...

Vaya tres Sandokanes. Felicidades por tu primera ruta sandokana...
Ya te estoy viendo con las alforjas en la Spe! ¿Al final que pasó con las ciclistas?????? Edu se contuvo???

Tito Andres dijo...

Me ha gustado la crónica...veraneo por la zona del alto tajo...el mismo sábado hice la ruta del hundido de Armallones, no se si la conocerán, 25km eso si...una ascensión de 7km y 400m, algo dura, al menos el tramo que hice yo...
te aconsejo si te gusta la zona un libro que se llama Las mejores excursiones en bicicleta de montaña por guadalajara...
un saludo