
Al ataquerrr!
Y ahora no hay lugar para las carreras. Este año ya cerré ese telón, pero con ellas no se terminaron los retos a superar. Había uno en particular que tenía entre ceja y ceja: la "cronoescalada" de la Pedriza, donde intentaría mejorar el tiempo de ascensión desde la entrada al Parque hasta el Collado de los Pastores, o lo que es lo mismo: 15,8 kms y casi 900 metros de desnivel acumulado de puertaco. La marca personal databa ya de septiembre de 2009 y ya había fracasado al intentar superarla en mayo de este año, dos semanas antes del Soplao. Entonces me sobraron más de 3 minutos.
El marco del reto, además, es insuperable. El Parque Regional de la Pedriza es un espacio protegido donde siempre es una gozada pedalear con la bici. Cuando uno elige este destino para hacer una ruta ya sabe que tiene que enfrentarse a duras y largas subidas por pistas anchas rodeadas de vegetación muy variada con unas vistas espectaculares que llegan hasta la ciudad de Madrid. Qué no se habrá escrito ya sobre este entorno!
Igual que en el mes de mayo, situé la salida en la gasolinera de BP que hay casi frente al castillo de Manzanares El Real, lo cual supuso dos kms y pico de rodaje para calentar las piernas antes de enfrentarme a la colosal subida. Al preparar la bici y mirar las presiones de las cubiertas casi me quedo sin tentativa. El obús de la rueda trasera salió disparado cuando desenrosqué la válvula para meterle aire.
Ya en marcha, un carretero me acercó hasta el desvío hacia el Parque, y una vez que crucé la barrera de entrada puse el modo "sufrir" en activo e intenté acelerar desde el principio para coger un buen ritmo, pero sin llegar al límite que me quemara antes de tiempo. La clave iba a estar en mantener el platillo grande (39 dientes) el mayor tiempo posible.
Según cogía altura comencé a disfrutar de las vistas que tengo más que revistas pero que no me cansarán aún las vea un millón de veces. Me iba encontrando con ciclistas que subían hacia el Collado de los Pastores y a los cuales iba saludando según les pasaba. Lo cortés no quita lo valiente. Me sigue extrañando la cantidad de ellos que afrontan las salidas en bici sin el casco. No sería la primera vez que veo una cabeza abierta en esta zona. De verdad, "Campaña de ponte el casco Ya"... No es difícil caerse con la bici, y el casco es una protección que te puede salvar la vida. Como diría uno que yo me sé: -"no seais mangurrianes y poneros el casco, leche".

Se llama casco y sirve para proteger el coco en caso de caída. Su uso es inocuo y puede salvarte la vida. Póntelo, leche.
Pasados los primeros 5 kms, tenía la sensación de que las piernas no funcionaban mal, a pesar de los dolores estomacales que tuve la pasada semana. De momento, el platico grande seguía engranado con comodidad -Javi, si tu lees esto te echarás a reir, ya que tu subirías con el 44 del tirón-. Durante la escalada hay dos puntos en los que las pendientes suavizan, pero cuando vas a por tiempo, suavizar no es aminorar, sino meter el piñón del 11 y apretar y apretar...
Tras el primer descanso llegan las peores rampas, alguna del 18%, que también conseguí superar con el 39-34 y con buena cadencia. Subía por encima del 85% de las pulsaciones y las mantenía bien siempre que no llegara al umbral de las 91-93% donde comenzaba a sufrir (de hecho la máxima de la ruta no superó el 94%). Me iba ayudando bastante gestionar la velocidad por encima de los dos dígitos fuera cual fuera la pendiente. Superar estas pequeñas metas me mantenía en estado positivo.

En el Collado de los Pastores
La espectacular mañana que había salido en la sierra y la buena temperatura se notaba en la cantidad de ciclistas que había subiendo el puerto, todos a un ritmo más pausado y disfrutón que el mío.
En la horquilla de la antena, a solo 3 kms del final, las sensaciones seguían siendo positivas. Cada vez que veía una bici por delante me servía de acicate para acercarme a ella cuanto antes, y cuando llegaba a su altura soltaba un "vamos" que también funcionaba como saludo al ciclista de turno.
Tras las dos últimas zetas apreté para no bajar el ritmo a pesar de la constancia de las pendientes. Cuando llegué al mirador/meta de mi cronoescalada particular y paré el crono casi me da un soponcio al observar 1h01:29. Joder, casi 4 minutos menos que el tiempo de 2009 y 7 minutos y pico menos que en las semanas previas al Soplao de este año. Reto superado.
El año que viene, si se pone a tiro, intentaré bajar de la hora, cosa difícil, ya que supondrá realizar la ascensión a más de 16kms/h por estos costarrones del señor. Ay madre!!!


No comment.
Una vez que dejé atrás el Collado de los Pastores, me dirigí hacia el Comedero de Buitres para enlazar con la subida a La Nava. Este tramo me lo tomé más relajado y fui disfrutando del paisaje y ambiente que ofrece este espectacular lugar.
En la crono a la Nava volví a poner el modo "intenso" aunque un poquitín menos que en la subida anterior. Tenía por delante casi 6 kms y 400 metros de desnivel de camino bastante descarnado y roto en los primeros compases. Cuando llegas al destino, la montaña te sitúa a 1950 metros de altitud, con Cabeza de Hierro (gracias Chema) protegiéndote las espaldas y un sinfín de kms por divisar a vista de pájaro.


La Nava.
En mi cruzada por bajar el tiempo en la Nava, además de superar sus duras rampas, tuve que fundirme con una manada de caballos que unos pastores guiaban hacia la parte alta de la montaña. "Quien tuviera la potencia de estos animales, jejeje". Hablo de la de las patas, eh! Arriba paré el tiempo en 26'20'', lo que supone 3 minutos menos que en mayo de este año. Buen remate de ruta.

Cuántas tonterías puede llegar a hacer uno en la soledad de los 2.000 metros de altitud


Tras unas poses en soledad, monté de nuevo para bajar hacia el Comedero de Buitres (única salida en bici de este lugar) y después cogí la variante de la derecha, es decir, volver sobre mis pasos hacia el Collado de los Pastores para apretarme los kms en subida que antes había hecho en bajada. Puro vicio. Todo ello para evitar la salida natural desde el Comedero hacia la izquierda, que me bajaría directo hacia la salida del Parque.
Del Collado bajé por pista hasta la bifurcación donde sale el camino que lleva a Canto Cochino, y de allí, tras una tachuela más, me dirigí a la salida del Parque -cuya entrada estaba colapsada de coches- y enlacé con la gasolinera de BP, final del trayecto. Allí aparecí tras 3h17 desde la salida (3h02 pedaleadas). Y así completé, una vez más, la versión exprimida de los puertacos y tachuelas de la Pedriza, es decir, 63 kms y 1600 de desnivel acumulado que me hicieron disfrutar como la mejor de las careras. Pues si, estoy contento.
Pedriza forever!!!
