τὸ νικᾶν αὐτὸν αὑτὸν πασῶν νικῶν πρώτη τε καὶ ἀρίστη
"La victoria de uno sobre sí mismo es la primera y la mejor de todas las victorias"

domingo, 1 de noviembre de 2009

Actualización Montejo-Tres Provincias. Versión 4.2

Más de un año sin visitar a uno de mis fantasmas del pasado es mucho tiempo. Hace dieciséis meses de aquella fatídica caída bajando a Somosierra desde Tres Provincias donde dos de mis costillas dijeron “crack”. Fue en la visita posterior a estos parajes, después de este accidente, donde nació Montejo 4.1. Ya era hora de embarcarme en la creación de la versión 4.2, que como en la anterior ocasión y, por una u otras razones, iba a tener que afrontarla en solitario.

Ésta suele ser una ruta perezosa a pesar de su enorme belleza. Por un lado, se encuentra a casi 90 kms del centro de Madrid, dirección Burgos; y por otro, posee uno de los tramos más complicados y duros que se pueden encontrar en la sierra de madrileña, la cuerda que une el Collado del Mosquito con Peña Cebollera (Pico Tres Provincias).

A pesar de todo ello, es un recorrido fabuloso por su contenido paisajístico. Un enorme hayedo nos regala su presencia y sus colores mientras los visitantes pasean la zona desde el Puerto de El Cardoso.

Con las múltiples variantes que existen en la zona y mi afición por el rizo rizado, a principios de semana decidí repetir la versión 4. Es mi predilecta, la más larga y dura de las que conozco por estas montañas, y mientras no aparezca una versión 5 (espero que no), seguiré centrándome en esta opción.

Y así, todo empieza la mañana del domingo en Montejo de la Sierra, en un día soleado, con 15ºC, y cierta amenaza por la entrada de un frente desde el noroeste. En el trayecto por la NI veo más coches con bicis en el techo que de costumbre y ya en el destino, en el parking de las afueras del pueblo, nos juntamos 5 o 6 vehículos con ciclistas en su interior. Según hablé con algunos de ellos, casi todos teníamos el mismo destino: Tres Provincias. Aunque ninguno se había descargado la versión 4.

A uno de los grupos les tuve que pedir un chorrito de aceite para la cadena porque mi memoria me había vuelto a jugar una mala pasada. No hay vez que no me olvide algo en casa. Qué despiste! Ya verás como un día me voy sin la bici...

En el Alto del Mosquito después de subir el primer puerto del día. Qué momentos. Unos pocos minutos contemplando el infinito eliminan de un plumazo casi una hora de subida.


Cogido el sendero que me llevará hasta la cuerda de la montaña, se disfruta de una compañía vegetal frondosa que te acaricia las piernas mientras pedaleas. Cada metro que asciendes por esta senda crece la sensación de que en este territorio eres un invitado casual.

En la cuerda de la montaña se roza la inmortalidad por lo cerca que te encuentras del cielo y de los buitres que lo surcan. Este tramo, de unos 4 o 5 kms, es un sinfín de toboganes con rampas más allá del 20% y un piso blando y pedregoso que convierte en un milagro no poner ningún pie en tierra. Yo volví a fracasar en el mismo punto de siempre. Ese 27% se me atraganta un poco, pero aprovecho el momento para echar la vista atrás y alucinar una vez más con este lugar. En estos momentos es posible avistar algún zorro despistado y, dicen, que incluso algunos lobos han llegado hasta esta zona de la sierra madrileña.

Pico Tres Provincias o Peña Cebollera (alt. 2129). En tan sólo 29 kms desde la salida ya se superan los 1300 metros de desnivel para los que necesito algo más de 2h30. Me encuentro con mis compañeros de Montejo que han llegado por otro camino. Arriba hace un frío y un viento norte importante, así que la estancia no se alarga demasiado en este increíble lugar.

Bajando hacia Somosierra, la niebla se despeja y deja ante nosotros estas espectaculares vistas de la meseta Norte. Un grupo de Bicimanía para detrás de mí para disfrutar de este balcón situado justo encima de Santo Tomé del Puerto.

Antes de llegar a Somosierra pasas por este rincón donde en otra época encuentras el salto de agua más alto de la Comunidad de Madrid. En esta ocasión el gran chorro ni siquiera dejaba fluir unas gotas.

Dejado atrás el Collado Gamonoso -al que se asciende desde Somosierra-, en vez de bajar hacia Horcajo de la Sierra, tomo una senda a la izquierda que me llevará hacia la pista que sube al Collado del Mosquito por el lado norte y por la que bajé hace un par de horas. Este es el punto en el que la versión 3 se convierte en versión 4. Cómo cambia la perspectiva del entorno cuando subes a 8, 9 o 10 km/h, a cuando bajas a más de 30 km/h jugándote el tipo en cada curva.

Ya se adivina el final de esta tortura voluntaria. Collado del Mosquito subido por el sur a primera hora de la mañana, y ahora, a primeras horas de la tarde, por el norte. Y en medio, Tres Provincias. Qué sufrimiento tan dulce.

Estos llegaron antes que yo, me miraron y siguieron a lo suyo.

La luz de la tarde transforma el Collado del Mosquito en un lugar mágico. La dureza de la ruta ha castigado las piernas durante unas cuantas horas. Solo queda bajar la pista por donde inicié esta aventura dirección al Cardoso y Montejo de la Sierra…


… Pero antes toca parar a media bajada para exprimir las vistas que nos regala esta zona de la sierra norte. Los colores ocres, marrones y verdes te dejan aturdido algunos minutos. Aquí, cualquier mal trago pasado, pasado está y bien pasado. Lo que importa en ese momento es que tu posición actual con respecto a la ruta que acabas de hacer es de total privilegio.

Smuac!

Son las 15:15, llego al coche después de 5h30 (4h45 tiempo parcial) de disfrute total y con algunos momentos durillos después de 72 kms y 2100 metros de desnivel superados. Estoy más que satisfecho por haberlo conseguido otra vez. Montejo-Tres Provincias, versión 4.2 ha quedado descargada a través de mis retinas al disco duro. Y además, el tiempo de descarga ha sido 25 minutos inferior a la última vez (40 minutos menos en el tiempo total). Ya se sabe que los ordenadores avanzan a una velocidad de vértigo…

Disfrutaré de esta versión hasta que saquen la 4.3

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Ciertamente debe dar bastante pereza irse hasta allí, pero no me cabe ya ninguna duda de que debe merecer la pena esa cumbre para haber ido unas cuantas veces.
Me ha parecido muy interesante la narración de la ruta. Meterse en solitario esa pechada tiene un valor digno de tenerse en cuenta.

Luis

Eduardo dijo...

Amigo, como siempre una crónica excelente para una de las grandes rutas madrileñas. Lástima no poder haber estado pero ya habrá otras ocasiones en el futuro, aunque el recuerdo que tengo de ésta ruta es de verdadera y auténtica dureza a la par que por su belleza.

Éste finde anduve por Los Galayos, en Gredos, lástima que no puedan subir las bicis por ahí, aunque si algún día te planteas el Ironbike éste será el mejor lugar de entrenamiento, seguro.

Un abrazo máquina.

Eduardo.

pablo.bk dijo...

Luis, la pereza es un estado transitorio que se supera con la búsqueda de los recuerdos positivos que acarrea una decisión. Ciertamente a veces es complicado encontrar los puntos fuertes de ese paso adelante.
No es el caso en mi relación con este recorrido en el que me siento indefenso como en ningún otro lugar, y esto me atrae irracionalmente. Por eso busco esa versión con más kms que me ayude a estar más horas en contacto con la salvaje naturaleza de estos montes.
Espero que la próxima vez puedas experimentar en tus retinas lo que yo no me canso de hacer año tras año. Me encantará hacer de guía... A ver si en primavera...
Un abrazo.

Edu ya he visto las fotos de La Mira y los Galayos. Un espectáculo de la naturaleza digno de ser escalado. De verdad que es un auténtico placer que compartas esas imágenes con nosotros y nos des a conocer los mejores rincones de la geografía española.
Seguiré atento a tus aventuras...

Un abrazo!

Clara dijo...

No importa dónde te lleve el viento, lo que importa es saber que vas siempre acompañado de tu bicicleta, esa pareja que nunca te abandona, es cierto que ay momentos en los que sufres con ella, pero a su vez te compensa saber que has superado muchos retos junto a ella. Es todo un placer poder compartir tus crónicas y estar un poquito más cerca de ti, tus progresos, tus retos..Lo malo que cualquiera va a una quedada contigo..Si ya en la anterior ocasión ibas como una moto , y eso que ibas con una zapatilla solo j aja..Cuídate Pablo un fuerte abrazo

Juanma dijo...

Como siempre, un placer leerte y una pena el no poder acompañarte en estas aventuras y más en esta, que me trae especialmente buenos recuerdos!!!
Un día me la tienes que enseñar la 4.2 cuando me recupere del deporte ese de bárbaros llamado basket. (Me estoy planteando dejarlo...)
Enhorabuena por la ruta y gracias por compartirla con nosotros!!!!
Un abrazo fuerte!

pablo.bk dijo...

Juanma, a ver si es verdad que dejas ese deporte de bárbaros y te centras en el pedaleo, que se te echa en falta.
Un abrazo y a ver si nos vemos pronto.

Diego dijo...

Una gozada leer tus crónicas describes el paisaje de una manera que es pura literatura, además acompañado de un magnifico reportaje fotografico.

Anónimo dijo...

Hola Pablo,

Muy chula la crónica, que recuerdos jejeje

Una cosa, subes directamente a la cuerda desde el collado del mosquito o haces como en la mítica opción 3, bajas un poco para luego subir por senda a la cuerda???

Es que se me ha ocurrido, que subir desde el collado directamente a la cuerda y bajar por la senda que subimos el día de la opción 3 direccion pista principal debe ser MUUUUUUUUUY divertido!

Saludos,

Bruna

pablo.bk dijo...

Pues yo sigo fiel a las tradiciones y bajo hasta la senda que te lleva hasta la cuerda como aquella versió 3 de míticos recuerdos jajaaj... Tienes razón, bajar por esta senda desde arriba tiene que estar genial. Me lo apunto para la próxima vez aunque antes de bajar hay que llegar hasta Tres Provincias, eh!!!